Perro con la lengua de fuera

 

Una juez en Murcia, España, negó la petición de un hombre que pedía ser declarado copropietario de Indie, el perro propiedad de su expareja con quien convivió dos años.

Pese a que en lo cotidiano se suele hablar de la “custodia” de las mascotas, en la mayoría de las legislaciones los animales se consideran semovientes, es decir, bienes, objeto de propiedad por una o varias personas. Así, en este caso, el hombre pedía que se le reconociera como copropietario y en ese sentido se le respetaran derechos de uso y disfrute del perro, de la misma manera en que se conceden derechos de uso y disfrute de una casa comprada en común, por ejemplo.

En este caso la juez falló en contra del peticionario habiendo revisado quién paga las cuentas del veterinario y tomando en cuenta las declaraciones de un familiar y del mismo veterinario respecto del cuidado del perro, además de que cuando Indie estuvo en contacto con la expareja de su dueña se mostró "nervioso y temeroso cuando trataba de acariciarlo".

El hombre explicó que cuando en 2017 terminó la relación amorosa le pidió a su exnovia mantener la “custodia” compartida de Indie, quien fue adoptado por ella en un centro de defensa de los animales. Ella le dijo que no y lo bloqueó en redes sociales, único medio que tenían de comunicación entre ellos. Por eso optó por acudir a tribunales.

En este proceso, la juez empezó por explicar que el caso trataría de solventar "si procede acordar un uso y disfrute alterno, no un régimen de custodia exclusiva o compartida, al venir referida esta terminología a los hijos menores de edad, implicados en un proceso de familia, entablado por cualquier de sus progenitores". Es decir, un perro no es un hijo, aunque haya quienes quieran más a sus perros que a sus hijos. Finalmente la juez concluyó que el perro es de exclusiva propiedad de ella y negó la petición a él.

Otros países han aclarado la misma situación: los animales son bienes susceptibles de propiedad y sobre ellos no se otorga custodia. Sin embargo, en 2017 se presentó en Alemania una resolución interesante cuando un matrimonio con varios perros se separó y el tribunal decidió el destino de los perros con fundamento en su mejor bien, un principio que suele utilizarse respecto de los hijos.

Tomando en consideración este mismo principio, en los Estados Unidos se han presentado litigios en donde las personas pelean la tenencia de las mascotas. Uno de estos casos fue la pelea por Knuckles, un cachorro mitad Pug, mitad Beagle, entre la novia que mudó residencia a California y el novio que exponía que ella se había llevado a la mascota sin consentimiento. En este caso ambas partes contrataron abogados y se gastaron una pequeña fortuna en la pelea en las que se tomó en consideración también donde Knuckles era más feliz.

En el caso español no se tomó en cuenta la felicidad de Indie aunque sí se consideró el tipo de relación que tenía con el peticionario para determinar si la solicitud era procedente o no.

Más información elpais.com

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