Letrero que dice Legal Advice

 

El Tribunal Superior de Johannesburgo, Sudáfrica, tuvo que lidiar la mañana de este martes con los arranques de enojo de una mujer que está apelando su sentencia por haber ofendido racialmente a policías y que la llevó a despedir al equipo legal que la representaba pro-bono, es decir, de forma gratuita.

Se trata de Vicki Momberg, una mujer que fue sentenciada por un tribunal de cuantía menor de Randburg a dos años de prisión por haber usado más de 48 veces una fuerte ofensa racial en contra de policías y operadores de emergencia que la asistieron después de un incidente ocurrido en 2016 en el que le robaron objetos de su vehículo.

Tras una corta estancia en prisión salió libre bajo fianza una vez que se le otorgó el permiso de presentar su apelación.

Estando frente a los magistrados que revisan el proceso, Vicki Momberg se enojó por la presencia de cámaras y exigió a sus abogados que pidieran el retiro de estas alegando que la prensa había puesto en peligro su vida.

Cuando los abogados le respondieron que no iban a presentar una moción para pedir el retiro de la prensa, ella montó en cólera y después de gritar, refiriéndose directamente a los magistrados pidió representarse ella misma despidiendo de esta forma al litigante Anesh Sukdeo y al abogado Wesley Rogers.

Cuando los magistrados, tras haber considerado detalladamente la situación, aceptaron el retiro de los abogados, Momberg empezó un largo monologo sobre lo mal que había sido tratada por el sistema de justicia, por la fiscalía, por el Tribunal de Equidad que la multó por las ofensas raciales y por los medios, excusándose en ello por su mal humor y agresión.

El fiscal del caso, Jacqui Drotsky, reveló al tribunal de apelaciones que este era el sexto equipo legal que Vicki Momberg había despedido y que tampoco quiso la asistencia de la oficina de ayuda legal, Legal Aid, para tener representación porque no quiso ser investigada para saber si era candidata para recibir la ayuda.

Finalmente, Vicki Momberg pidió al tribunal que se pospusiera la audiencia lo que molestó a los magistrados quienes concluyeron que no perderían tiempo “con la esperanza” de que ella consiguiera nueva representación legal y aceptaron que se representara. De esta forma, accedieron sólo a concederle el receso del almuerzo para que se familiarizara con los escritos que habían presentado hasta ese momento sus abogados.

Durante este receso, Momberg trató de comunicarse con el abogado Rogers y cuando él se negó a retomar su representación le llamó “inmaduro”.

El abogado Rogers declaró a los medios que después de la conducta de la mujer durante la audiencia y de haberlo insultado públicamente, la relación de confianza entre cliente y abogado se había roto definitivamente por lo que ya no le era posible “actuar éticamente a su favor”.

Ya veremos cómo le va en la apelación a esta mujer que se ha hecho muy notoria en Sudáfrica por sus arranques de mal genio que la llevaron a insultar muchas veces a los policías y ahora a sus abogados. Después del arranque de ira de esta semana las probabilidades de que su sentencia sea confirmada se elevan.

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