En el 2006, las autoridades chinas efectuaron un estudio cuyos resultados revelan hasta hoy, y que arrojan el dato de que las mujeres chinas desean tener más hijos.

 

Como es conocido, en China, por ley, solo está permitido que las parejas tengan un solo hijo y en algunos lugares rurales permiten un segundo hijo cuando el primero ha nacido mujer.

 

Esta ley ha dado pie no solo a numerosos abortos, que allá son legales, sino también a un alto índice de abandono de bebés, sobretodo niñas, por aquellas madres que por principios morales no pueden abortar a sus hijos, pero que tampoco pueden hacer frente a las altas multas a que son condenados al tener un segundo hijo, ni a la discriminación laboral y social que enfrentan. Por eso muchas parejas europeas encuentran en China la manera de ser familia mediante la adopción de estos bebés.

 

 

Pero las mujeres chinas desean ahora tener al menos dos hijos. Muchas sueñan, igual que otras mujeres en todo el mundo, con la famosa ‘parejita’ (que es más dispareja que pareja) de un niño y una niña. Y muchas de ellas, preocupadas como nosotros por la educación de sus hijos, saben que al tener un solo hijo, éste se convierte en el centro de atención, y a menudo, en un niño consentido en extremo por sus padres y abuelos, quienes también están destinados a ser abuelos solo de uno.

 

Esta política quedó muy en evidencia, desde mi personal punto de vista, el año pasado, durante el terrible terremoto que sufrió esta nación, cuando en una localidad y debido a prácticas gubernamentales corruptas, se cayó la escuela matando a unos 700 niños.

 

 

Mucho se habló de los niños que quedaron huérfanos, pero poco de estas 700 familias que en un segundo dejaron de serlo al morir el único hijo, y del gran dolor de esas madres, padres y abuelos que se quedaron sin descendencia a quien transmitir su legado.

 

Poco después de los hechos, el gobierno chino, magnánimamente, concedió a esas familias que tuvieran otro hijo, eso como excepción a la regla. Como si un hijo reemplazara a otro, pero además como si para estas mujeres fuera tan fácil embarazarse después de haber alterado su ciclo reproductivo durante tantos años, no solo con químicos sino también mediante operaciones irreversibles.

 

Y tras la revelación de los datos de este estudio, se podría pensar que en China se va a cambiar la política de control de la natalidad. Pero no es así, ya que han asegurado que seguirán tras su meta de mantener la población en 1.6 mil millones de personas para finales del 2010, por lo que la ley seguirá vigente, aunque el 83% de las mujeres, como lo revela el estudio, no estén de acuerdo con ser limitadas en su maternidad a un solo hijo.

 

Pero esa es la ley y quien no la cumple enfrenta serias consecuencias.

 

Habrá que preguntar a todas esas mujeres que han tenido que abortar obligadamente aún en contra de sus creencias, o que han tenido que abandonar a sus niñas en la esperanza de que otra familia las acoja, si esta ley es justa.

 

Pero además habrá que analizar desde el punto de vista sociológico el tipo de sociedad que se está creando, dadas las individualidades en que sus habitantes han crecido al ser los “pequeños emperadores” de sus hogares.

 

La perspectiva cambia cuando es uno quien decide el número y espaciamiento de los hijos a cuando se trata de una imposición estatal ¿no crees?