Octavio Paz

 

El próximo 26 de julio cumplirá un año de fallecida Marie-José Tramini Poli, esposa de Octavio Paz, que murió intestada y sin descendencia, por lo que el legado del escritor quedó a la deriva. Como consecuencia, las cenizas del poeta, ensayista y diplomático mexicano yacen en el interior de una caja fuerte del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.

Tramini era la heredera universal y albacea del patrimonio literario y material del autor del Laberinto de la Soledad, pero como los proceso judiciales aún continúan no se sabe cuál será el destino final del mismo.

Hasta el momento sólo una parte de su patrimonio está protegida al haberse declarado monumento artístico su archivo documental y su acervo bibliográfico.

Sobre ese material, Octavio Paz también fue claro en su testamento estableciendo que si su esposa, “heredera universal y albacea general, falleciera sin haber dictado disposición sobre este particular, todos los papeles, cartas, documentos y correspondencia privada del testador serán depositados en el Colegio Nacional de la Ciudad de México, Distrito Federal, (así) en la inteligencia de que no podrán ser publicados sino hasta que transcurran veinticinco años a partir de la fecha de fallecimiento del testador…”, es decir, en el 2023.

En un análisis publicado en la revista El Mundo del Abogado por Ángel Gilberto Adame López, Notario 233 de la Ciudad de México, señala que “…el contenido de lo que Paz denominó ‘todos los papeles, cartas, documentos y correspondencia privada’ debe entenderse de la manera más amplia posible. En ese corpus deben incluirse los libros de otros autores que Paz hubiera anotado o marcado, los ejemplares dedicados, las fotografías y los videos de índole personal, los papeles de sus ascendientes y todo aquello que contribuyó a que el poeta creara su obra”.

En opinión de Adame López, una vez que se ha cumplido la condición, el Colegio Nacional se convirtió en legatario de Octavio Paz y puede presentarse ante el juez de lo familiar para que se le entreguen los bienes, acreditando el cumplimiento de la condición resolutoria. Asimismo, considera que el juez podría formalizar la transmisión toda vez que, conforme lo que establece el Código de Procedimientos Civiles, está facultado para salvaguardar el interés superior, que en este caso consistiría en tomar cualquier resolución que tienda a conservar los bienes o a evitar su dilapidación.

El experto también destaca que si no aparece un sucesor de Marie-José Tramini o éste no fuere reconocido con derecho a la sucesión, el adquirente definitivo del resto de los bienes de Octavio Paz sería el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia de la Ciudad de México. Pero esto no quiere decir que esa transmisión es en forma definitiva, porque la legislación prevé un término de 10 años contados desde que se nombra heredero para que se presente alguien que puede ejercer la acción de petición de herencia.

Por lo que se refiere a los derechos de autor, la facultad de explotar o autorizar la explotación de la obra corresponderá al estado por conducto del Instituto Nacional del Derecho de Autor, quien tendrá que respetar los derechos adquiridos por terceros con anterioridad.

Adame además señala la negligencia de las autoridades culturales, explicable sólo por desconocimiento o por la pretensión de evitar la intervención de un juez de lo familiar para dar inicio al juicio sucesorio. Tuvieron que transcurrir más de 60 días hasta que un acreedor inició los procedimientos legales de sucesión.

En cualquier caso, deberían de emprender una búsqueda exhaustiva de posibles herederos ya que en nuestra legislación ese derecho se extiende hasta los consanguíneos en la línea colateral del cuarto grado.

Las autoridades no han informado del avance que se tiene en la sucesión de Paz, por lo que la suerte del patrimonio de quien ha sido el único ganador de un Premio Nobel de Literatura en la historia de nuestro país permanece en suspenso.

Lo más que ha trascendido es que las cenizas de Octavio Paz, que en algún momento serán depositadas en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, son resguardadas provisionalmente en una caja fuerte del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México Mientras tanto, la urna con los restos de la viuda, se resguarda en la agencia funeraria Gayosso y también serán depositadas en el patio central de San Ildefonso.

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