Mazo judicial

La semana pasada, un jurado de una corte de Ipswich, Inglaterra, encontró culpable de homicidio por negligencia grave a la optometrista Honey Rose, de 35 años de edad, por no haber detectado ni alertado a los padres de Vincent Barker, Vinnie, de 8 años, de una condición médica del niño que eventualmente llevó a su muerte.

Vinnie murió el 13 de julio de 2013, aproximadamente cinco meses después de una visita de rutina a la consulta de la doctora Rose en Ipswich.

De acuerdo con la evidencia presentada por la fiscalía, la atención médica de la doctora Rose estuvo muy por debajo de los estándares de forma tal que no pudo detectar “anormalidades obvias” en ambos ojos de Vinnie, que indicaban la presencia de hidrocefalia, un crecimiento de fluido en el cerebro que ocasionó presión excesiva y que finalmente llevó a su muerte.

El fiscal del caso, Jonathan Rees, presentó al jurado imágenes de los ojos de Vinnie en que se ven señales de edema de papila, término utilizado para designar la existencia de hinchazón o tumefacción en la papila óptica, debida generalmente a un aumento de la presión intracraneal.

“La fiscalía señala que las anormalidades en sus discos ópticos hubieran sido obvias para cualquier optometrista competente que lo hubiera examinado”, dijo el fiscal Rees, añadiendo que esto la hubiera llevado a “referir urgentemente para mayores análisis” porque indicaban la presencia de una condición que ponía en riesgo la vida del niño.

Para la fiscalía, la grave negligencia de la doctora Rose fue “criminal” porque la muerte del niño de 8 años de edad pudo haber sido prevenida, “si Rose hubiera hecho su trabajo apropiadamente”.

El jurado estuvo de acuerdo en que la grave negligencia de la doctora Rose fue un factor importante que contribuyó a la muerte de Vinnie y por eso la encontraron culpable de homicidio por negligencia grave. El próximo 25 de agosto una corte de Ipswich, condado de Suffolk, dictará la sentencia.

Conocido el verdecito, la detective Superintendente Tonya Antonis, de la policía de Suffolk declaró: “Si este caso hace que la profesión de optometría refleje en sus prácticas y revise sus políticas para evitar que esto vuelva a pasar nuevamente o alienta a otros padres a llevar a sus hijos a examinar sus ojos con el conocimiento de que se pueden encontrar problemas graves, entonces habrá valido la pena”.

Los padres de Vinnie, mediante declaración, señalaron: “La decisión del jurado no traerá de regreso a Vinnie ni reparará la devastación de su muerte. Un veredicto de culpabilidad nunca nos hará ganadores, nuestra pérdida es simplemente muy grande”.

“Nuestra preocupación principal ha sido siempre la responsabilidad de aquellos a quienes les confiamos nuestra salud y la salud de quienes amamos. Es la responsabilidad de los individuos y organizaciones en las que trabajan hacer sus trabajos en niveles esperados de buena práctica, sin excepción”.

“Los actos de profesionistas o su fallo de actuar a un estándar al que les es requerido actuar no puede quedar sin consecuencias”.

Más información theguardian.com

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