Pan dulce

La semana pasada salió a la luz la noticia de que, en una preparatoria de élite del estado de New Hampshire, Estados Unidos, un alumno acusado de abuso sexual fue castigado por la institución a hornear pan y llevar cada semana a su víctima, alumna de la institución, una barra como forma de “arrepentimiento”.

De acuerdo con el Boston Globe, la alumna agredida se presentó ante dos decanos del colegio Phillips Exeter Academy y les expuso lo que le había sucedido. Los decanos refirieron el caso al reverendo Robert Thompson, quien medió entre los jóvenes y convenció a la víctima a aceptar el acuerdo de recibir semanalmente el pan de manos de su agresor, Chukwudi Ikpeazu, de 18 años de edad, originario del estado de Florida.

Con el paso del tiempo, la joven se sintió más incómoda con la situación al tener que ver cada semana a su agresor por lo que decidió presentarse a la policía, la que, terminada la investigación, presentará cargos en contra del estudiante por un delito menor de asalto sexual el próximo 16 de agosto.

La forma en que fue manejado este caso por el colegio ha generado intenso malestar en la comunidad. Al respecto, Robin Gimpa, vocera del colegio dijo que “este incidente y la forma en que fue manejado, que dejó a una de nuestras estudiantes con la sensación de no haber sido bien atendida, son de gran preocupación para la dirección del colegio”.

Añadió que “el caso está en manos de las autoridades legales que siguen investigando y todavía no tenemos todos los hechos. Por tanto, no podemos hacer más comentarios, además que decir que nos hemos acercado a la investigación con humildad, apertura y un sincero deseo de mejorar”.

Por su parte, la Red de Supervivientes de Abusados por Sacerdotes, hizo un llamado para que el reverendo Thompson fuera despedido porque tomó “una decisión arrogante, egoísta y probablemente ilegal al permanecer en silencio respecto del abuso sexual y lo tomó sobre sí mismo para presentar un ridículo acuerdo que minimizó el horror” experimentado por la joven.

El diario Portsmouth Herald reportó que cientos de alumnos firmaron una carta abierta a la junta directiva del colegio diciendo que la administración “está más enfocada en ocultar el asalto sexual que en atenderlo, más interesada en una cobertura de prensa favorable que en la salud de los estudiantes”.

Se trata de un caso que es grave porque este mismo año dos profesores del colegio Phillips Exeter aceptaron haber cometido conducta sexual indebida, mientras que un funcionario administrativo se declaró no culpable de cargos similares, además de que la policía está investigando otras acusaciones semejantes.

Más información thestar.com

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