El pasado mes de enero, el Distrito Municipal de UThukela, de la provincia de KwaZulu-Natal, Sudáfrica, sorprendió cuando entregó 16 becas a estudiantes del último año de preparatoria por seguir siendo vírgenes, cuyo objetivo era fomentar que las jóvenes se mantuvieran “puras” y se enfocaran en su educación. El pasado viernes, se concluyó que estas becas son inconstitucionales.
No es de extrañar que el otorgamiento de este tipo de becas haya sido recurrido por varios grupos de derechos humanos que consideraron la medida “patriarcal y misógina”. Y es que además de valorar si la joven era virgen al momento de terminar su educación preuniversitaria, exigía que, para conservar la beca, la joven se sometiera, cada final de año escolar, a nuevas valoraciones para constatar que seguía conservando su virginidad.
La Comisión de Igualdad de Género de Sudáfrica concluyó con los recurrentes al establecer que tales becas son discriminatorias hacia las mujeres por no exigir a los hombres a que se sometan a tales examinaciones físicas.
“Cualquier financiamiento de un órgano del estado basado en la sexualidad femenina, perpetúa el patriarcado y la inequidad en Sudáfrica”, se declara en un comunicado de la Comisión.
Cuando las becas fueron otorgadas a principios de este año, se generó una controversia sobre el tema.
“Estas pruebas de virginidad pueden ser vistas como abusivas bajo la ley, cuando culturalmente son una buena cosa”, dijo Velaphi Mkhize, experto en asuntos culturales, quien señaló que la Constitución contradice en algunos casos las prácticas culturales. Ejemplificó su punto de vista con la ceremonia ritual Umkhosi woMhlanga que alienta a las jóvenes a permanecer vírgenes.
Por su parte, Busisiwe Lunga, una mujer que ha practicado pruebas de virginidad durante los pasados once años, dio la bienvenida a este tipo de becas y dijo que se trata de una medida para que las jóvenes no contraigan el VIH SIDA. “La mayoría de las jóvenes se contagian de SIDA, sus niños se contagian de la enfermedad y encima de eso los hombres las dejan y ellas se olvidan que todavía tienen un largo camino enfrente de ellas”.
Pero la abogada Sanja Bornman, de la organización Abogados por los Derechos Humanos, opinó lo contrario: “El problema aquí no es si se trata de una práctica cultural, es sobre la colocación de fondos estatales sobre la base de la sexualidad de las niñas que viola la protección constitucional a la equidad, dignidad y privacidad”.
Se desconoce lo que sucederá con las 16 niñas a las que el municipio becó en enero por virginidad para continuar sus estudios, pues es de suponerse que las autoridades ya no podrán seguir otorgándoles la ayuda financiera para el siguiente año escolar, salvo que sus becas sean otorgadas sobre nuevas bases.
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