El acuerdo al que Google y varias asociaciones de escritores y editores llegó para copiar electrónicamente millones de libros, está siendo revisado por el poder judicial en los Estados Unidos.

Quizá la nota que más ha trascendido respecto de este acuerdo han sido las objeciones de Yahoo porque argumenta que se crearía un monopolio por parte de Google.

 

La organización de consumidores de Estados Unidos, Consumer Watchdog quien en su momento alegó que en el acuerdo no había representación del interés público se opuso también al acuerdo en abril pasado argumentando que los pequeños distribuidores podrían salir del mercado con lo que no quedaría garantizado para los consumidores acceso a varias plataformas que compitieran entre sí en títulos, servicios y precios. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos es el encargado de determinar si se establece una práctica monopólica o no con este acuerdo bajo la legislación de competencia económica.

Este acuerdo, sin embargo, también tiene otros opositores que se basan en otro tipo de consideraciones legales.

 

Una de estas objeciones fue interpuesta por un abogado y autor, especialista en derechos de autor, Scott E. Gant quien ha mencionado que la comercialización de los libros en formato electrónico se trata de transacciones comerciales que deben ser informadas y negociadas personalmente con cada autor según las prácticas comerciales, pero que este acuerdo establece que no exista esa negociación ni acuerdo por lo que libros de muchos autores podrían ser comercializados sin que los mismos autores conozcan de ello.

Quienes apoyan el acuerdo dicen que esta razón no tiene suficiente peso legal porque se trata de una “class action” o demanda colectiva, que no existe en el derecho mexicano, en donde los escritores están representados por el Gremio de Autores y la Asociación Americana de Editores y que además se permite a cada autor en lo particular oponerse a la comercialización de su obra a través de Google y el acuerdo prevé que en esta caso el material sea retirado de la plataforma en un plazo de 48 horas.

Las demandas colectivas permiten que varias personas con iguales pretensiones se unan en una sola acción de tal manera que los resultados judiciales apliquen a todos de igual manera.

Algunos juristas en los Estados Unidos, entre ellos el mismo Gant, han mencionado que las demandas colectivas no nacieron con la intención de crear este tipo de licencias en una magnitud tan grande con lo que se podría cambiar incluso el funcionamiento de una industria. Por esta razón la resolución de la corte se espera ansiosamente en cuanto al sentido que seguirán estas acciones o demandas colectivas tras la resolución judicial de este acuerdo.

 

Hay otros abogados que han aconsejado a sus clientes no participar de este acuerdo en vista de que el monto de las regalías no puedes ser negociada, aunque Google y sus ahora socios comerciales aseguran que sí puede haber un acuerdo individual.

Es interesante señalar que el mismo gremio o asociación de autores que ahora está a favor del acuerdo, demandó a Goggle en el 2005 por la digitalización de libros. A partir de dicha controversia en donde también intervinieron asociaciones de editores, se creó este acuerdo que ahora está sobre la mesa.

La fecha para oponerse al acuerdo se pospuso varias veces y se ha fijado ahora para el 4 de septiembre con lo que la audiencia sería fijada para principios de octubre.

Fuente The New York Times

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