Imagen de construcción árabe

Una corte de apelaciones de Camberra, Territorio de la Capital Australiana, ACT, confirmó una sentencia de primera instancia que declaró nulo el testamento de una mujer turca en el que dejaba la mitad de una parte a sus hijas frente a partes completas a sus hijos, desechando la petición de dos hermanos de que los gastos judiciales se pagaran de la masa hereditaria y no de su patrimonio personal.

Se trata de un prolongado caso que fue llevado a los tribunales por Fatma Omari en contra del testamento de su madre, Mariem Omari, fallecida en 2009 a la edad de 81 años. Fatma alegó que el testamento era nulo porque fue firmado por su madre en 2002 cuando ya estaba diagnosticada con senilidad.

El testamento fue presentado a Mariem Omari por dos hermanos de Fatma, quienes redactaron el documento conforme a las leyes musulmanas de sucesiones según las cuales las mujeres reciben la mitad de lo que reciben los hijos varones. De acuerdo con su dicho, el testamento fue leído a su madre en su lengua materna tras lo cual ella, iletrada, aprobó asentando su huella digital, teniendo a sus dos hijos como testigos. A principios de ese año estos dos hermanos fueron designados tutores de su madre quien presentaba “deterioro cognitivo grave”.

Fatma Omari impugnó el testamento en 2009 y en 2012 el juez David Harper, actualmente retirado, emitió su veredicto señalando que, si bien creía que no había habido mala intención por parte de los hermanos de hacer la repartición conforme a la ley musulmana, creyendo que eso quería la madre, el testamento es nulo de pleno derecho porque fue hecho sin que la madre tuviera capacidad legal de testar debido a su deterioro cognitivo. Por tanto, concluyó, Mariem Omari falleció intestada lo que significa que la repartición debe hacerse conforme a las leyes australianas de sucesiones.

Los hermanos apelaron la decisión en lo referente a la condena de pagar los gastos judiciales en que incurrió su hermana, argumentando que esos gastos debían ser pagados de la masa hereditaria. Para tal fin argumentaron que honestamente creyeron que su madre entendía la naturaleza del testamento que firmó y que, como devota musulmana, ella se hubiera asegurado de escribir un testamento conforme a los principios islámicos.

De forma unánime, la corte de apelaciones mantuvo la sentencia de primera instancia, negando que los gastos debían ser deducidos de la masa hereditaria.

“La creencia de (los hermanos) de que ellos estaban ejecutando los deseos de su madre como musulmana, consistentes con las reglas musulmanas de sucesiones no altera el hecho de que los apelantes conocían de la demencia de su madre y la consecuente falta de capacidad para hacer testamento”, se lee en el veredicto publicado el lunes de esta semana.

Concluyeron que los argumentos presentados por los hermanos de que la herencia debía ser distribuida conforme a las leyes musulmanas y de que su hermana debía cumplir porque tomó parte de los ritos musulmanes de entierro de la madre, eran irrelevantes porque la decisión previa del juez Harper se fundamentó exclusivamente en la incapacidad testamentaria de la madre.

Por tanto, se confirma la nulidad del testamento y los hermanos deberán pagar los gastos judiciales en que incurrió su hermana con dinero de sus patrimonios personales. Sólo se ordenó que de la masa hereditaria se pagara la tasa debida por la presentación de la apelación.

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