El juez Brian Riordan de una corte judicial de Quebec, Canadá, falló en dos acciones colectivas que representan a 100,000 fumadores que han enfermado por fumar y a 918,000 fumadores que dicen que no pueden dejar de hacerlo, en contra de tres importantes tabacaleras canadienses por ocultar la naturaleza peligrosa y adictiva de sus productos a los consumidores y al gobierno, condenándolas a pagar 15,600 millones dólares canadienses.

Extractos de la sentencia fueron publicados por el Consejo de Quebec del Tabaco y la Salud. En uno de ellos se lee la opinión del juez que establece en la sentencia de 276 páginas que “al haber elegido no informar ni a las autoridades de salud pública ni directamente al público sobre lo que sabían, las compañías eligieron las ganancias sobre la salud de sus consumidores”.

De esta forma el juez encontró que las empresas habían incumplido su responsabilidad de no ocasionar daños así como la obligación de informar a los consumidores sobre los riesgos de sus productos. Para el juez, las empresas escondieron la verdad sobre los riesgos de salud por fumar violando los derechos de los consumidores protegidos por la Carta de Derechos y Libertades de Quebec.

La tabacaleras demandadas, Imperial Tobacco, Rothmans Benson & Hedges y JTI-MacDonald, han declarado que la conclusión del juez es “demostrablemente falsa” pues se le expuso en el proceso que los gobiernos y consumidores conocían extensamente los peligros de fumar.

“La sentencia ignora la realidad de que ambos, consumidores y gobierno, han conocido sobre los riesgos asociados con fumar desde hace décadas y pretende liberar de responsabilidad a los consumidores adultos por sus acciones”, escribió en un comunicado Tamara Gitto, vicepresidente de Imperial Tobacco Canada.

Sin embargo durante el juicio, que inició en 2012, se expusieron documentos adversos a las tabacaleras sobre este asunto. Uno de ellos un memorándum interno escrito por un ex director de mercadotecnia de Imperial Tobacco que en la década de los 80 escribió: “El único ‘beneficio’ que queda de fumar un cigarro es la ayuda psicológica para reducir el estrés. Si nuestro producto no fuera adictivo, no venderíamos un solo cigarro la próxima semana pese a este atributo psicológico positivo”. Este memorándum se escribió por una evaluación interna sobre las preocupaciones de salud de los fumadores.

De las tres tabacaleras, Imperial Tobacco fue encontrada responsable con 10,500 millones de dólares canadienses, por ser la líder en varios frentes, “incluyendo el ocultamiento de la verdad del público”, según se puede leer en la sentencia. Rothmans Benson & Hedges deberá pagar 3,100 millones y JTI-MacDonald Corp 2 mil millones de dólares canadienses.

Pese a que las tabacaleras ya han declarado que apelarán el veredicto, el juez Riordan ordenó en su sentencia la creación de un fideicomiso de 1,100 millones de dólares canadienses.

El veredicto ha sido muy bien recibido por organizaciones anti-tabaco, como la asociación de médicos por un Canadá libre de humo, quienes ya manifestaron que ésta es apenas una de varias acciones colectivas que se están presentando en otras provincias canadienses en contra de las empresas de tabaco.

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