Este martes, Isobel Brownlie, juez de distrito en Belfast, Irlanda del Norte, otorgó su veredicto en un controvertido caso que ha dividido la opinión en el país y que implicó la negación de la pastelería Ashers de hornear y decorar un pastel con una leyenda a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.

La juez Brownlie falló en contra de la pastelería porque “los demandados ilegalmente discriminaron a quien demandó, en razón de discriminación sexual. Se trata de una discriminación directa que no tiene justificación”.

La compra del pastel fue realizada por Gareth Lee y en ella pedía que aparecieran los personajes de Plaza Sésamo, Beto y Enrique, con una leyenda sobre la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo.

La orden fue tomada por Karen McArthur, directora de la pastelería, quien ante la corte declaró haber tomado el pedido sabiendo que el pastel no sería horneado. Dijo que había tomado el pedido porque no quería ofender a Lee frente a otros clientes ni deseaba tener una confrontación dentro de la pastelería. Declaró, además, que haber colocado un letrero en apoyo del matrimonio entre homosexuales “lo hubiera sentido equivocado en su conciencia”.

De esta forma, 48 horas después de haberse levantado el pedido, Karen McArthur telefoneó a Lee para decirle que había “un problema” con su pastel y que no sería horneado.

La negativa a la prestación del servicio fue llevada ante tribunales en la Ley de Equidad que regula aspectos sobre orientación sexual, vigente en Irlanda del Norte desde el año 2006 acusando a Ashers de discriminación y de incumplimiento de contrato. El caso de Gareth Lee está siendo financiado por la Comisión de Equidad y en la demanda piden una compensación por 30,000 libras esterlinas.

Durante el juicio la juez escuchó que los McArthur, dueños de la pastelería que cuenta con nueve sucursales, son cristianos practicantes para quienes la homosexualidad es un pecado. Pero la juez concluyó que “los demandados no son una organización religiosa. Administran un negocio lucrativo y, a pesar de sus genuinas creencias religiosas, no hay excepciones previstas en la ley de 2006 que aplican en este caso”.

“Ellos (Ashers) están en el negocio de prestación de servicios para todos. La ley exige que hagan eso”, recalcó más adelante la juez Brownlie y añadió: “Ellos fueron contratados sobre bases comerciales para hornear y decorar un pastel. El que demandó no pretendía apoyo ni respaldo”.

Por estas razones se condenó a Ashers a pagar 500 libras esterlinas a Gareth Lee quien donará el dinero a alguna causa a favor de los homosexuales.

Pese a que se ha dictado sentencia en este caso hay quienes siguen insistiendo en que es un error que un establecimiento mercantil sea forzado a prestar servicios a todos indiscriminadamente por lo que apoyan cambios a la ley de 2006 para que se prevean excepciones por “objeción de conciencia”. Un tema que ha sido muy debatido en otros países como en los Estados Unidos y cuyos acalorados debates suelen concluir en que tales excepciones llevan irremisiblemente a una discriminación.

Más información Belfasttelegraph.co.uk

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