Después de que en 2006 el Consejo de Académicos de Arabia Saudita confirmara mediante una fatua la legitimidad de los matrimonios mysiar en los que se renuncia a uno o varios derechos derivados del matrimonio, los casamenteros han visto incrementarse la solicitud de la celebración de estos matrimonios por parte de las mujeres, muchas de ellas profesionistas, que prefieren renunciar a derechos como esposas que quedarse solteras.
Shaikh Abdul Karim Al Ghamdi, clérigo de una oficina que arregla matrimonios en la ciudad saudita de Yeda, declaró que ha recibido 7,000 solicitudes de mujeres sauditas y 1,000 de extranjeras cuyas familias trabajan y viven en el Reino, para contraer matrimonios mysiar.
La mayoría de las solicitantes, explica el clérigo, trabajan como maestras o en otras profesiones o siendo empresarias, pero, dice, están listas para ser las segundas esposas de alguien antes que pasar el resto de sus vidas solteras.
El matrimonio misyar es la unión de un hombre y una mujer en el que los cónyuges, generalmente la mujer, por libre albedrío renuncian a uno o varios derechos que confiere el contrato matrimonial, como vivir juntos, participación igualitaria de bienes en caso de poligamia, derecho a casa habitación, sukna, o a ayuda financiera, nafaqa. A veces estos matrimonios pueden ser también temporales por lo que terminan cuando el plazo otorgado para la unión finaliza y muchas veces se realizan con los cónyuges renunciando a vivir juntos, pero buscando la posibilidad de satisfacer sus deseos sexuales de una forma “legítima”.
Estos matrimonios deben celebrarse de conformidad con los requisitos que la ley islámica en materia de contratos prevé. Así, deben celebrarse en la presencia de los padres o parientes consanguíneos más cercanos de la novia y con el consentimiento pleno de ambos novios.
La legalidad de estos contratos está avalada por las fatuas emitidas al respecto por las autoridades religiosas, una de ellas que establece que “un contrato matrimonial en el que la mujer renuncia (a sus derechos) de casa y manutención…y acepta que el hombre la visite en la casa de su familia cuando él quiera, día o noche…es válido”.
Este tipo de matrimonios es pretendido por muchos hombres que al evitarse la carga financiera de mantener a una esposa, buscan también a mujeres con casa propia sin importarles si se trata de mujeres mayores.
Los clérigos también han declarado haber recibido solicitudes de niñas tan jóvenes como 13 años que viven con sus familias en una precaria situación financiera y que ven el matrimonio como la única forma de mejorar su situación.
La palabra mysiar es una palabra árabe que significa visitante.
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