El pasado 7 de diciembre el ministerio de asuntos exteriores de China publicó un comunicado en el que fundamenta conforme a derecho las razones por las que no acepta el proceso de arbitraje que Filipinas ha iniciado por la disputa de territorio en el Sur del Mar de China.
El documento en que explican su negativa de someterse al procedimiento arbitral se hace público días antes de que termine el plazo conferido por la Corte Permanente de Arbitraje otorgado a China para que entregara los contraargumentos a la demanda de Filipinas.
El proceso de arbitraje fue iniciado por Filipinas en enero de 2013 por la zona en conflicto localizada en el arrecife Scarborough, conocido en China como la isla Hunagyan, en el Mar de la China Meridional, mar que China reclama prácticamente en su totalidad.
En este proceso Filipinas argumenta que la zona en conflicto se localiza dentro de las 200 millas náuticas de la zona económica exclusiva reconocida por el derecho internacional marítimo, y China argumenta su soberanía sobre la zona en conflicto basado en razones históricas.
El mecanismo de arbitraje fue activado por Filipinas con fundamento en el Artículo 287 y del Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Ley del Mar de 1982, UNCLOS, que prevé el arbitraje como un mecanismo para la resolución de disputas de límites marítimos entre los países, en este caso Filipinas y China, ambos signatarios de la Convención.
En su momento el gobierno de Filipinas declaró que consideraba agotadas las instancias previas al arbitraje y que por esa razón lo había iniciado.
China fue categórica desde el principio al responder que no reconoce la jurisdicción de la Corte Permanente de Arbitraje como lo hizo saber el 21 de mayo de este año cuando entregó una nota verbal en que declaraba que no aceptaba el procedimiento de arbitraje iniciado por Filipinas, aclarando también que esa nota tampoco significaba la aceptación de los procedimientos.
Por las críticas que ha recibido en el sentido de que China no respeta el derecho internacional, el ministerio de asuntos exteriores decidió dar a conocer las razones por las que no acepta este procedimiento arbitral.
Así, en primer lugar no reconoce la jurisdicción de la Corte Permanente de Arbitraje de UNCLOS porque en ese mecanismo internacional no se prevé la resolución de asuntos de soberanía, lo que China reclama es el asunto medular de la demanda: “Para decidir cualquiera de los reclamos de Filipinas, la Corte de Arbitraje inevitablemente tendrá que determinar, directa o indirectamente, el asunto de soberanía territorial sobre las características marítimas en cuestión y sobre otros asuntos marítimos en el Sur del Mar de China…El asunto de soberanía territorial cae más allá del alcance de esta Convención”.
China reclama que tiene “derechos históricos” sobre la zona y que esos derechos exceden de la zona fijada en UNCLOS de 200 millas náuticas, así que China sostiene que primero se debe determinar la extensión territorial de China para después analizar lo relativo a la zona marítima.
Además, en este documento China hace mención que desde 2006 declaró oficialmente que no aceptaba los procedimientos de solución de controversias establecidos en la Convención del Mar, incluyendo los relativos a la delimitación marítima. Así que señalan que aunque el tribunal arbitral determine que tiene jurisdicción sobre el caso, China no tiene obligación de aceptar el resultado del proceso de arbitraje.
Por último, China acusa a Filipinas de violar acuerdos existentes entre ambos para dirimir los conflictos por medio de negociaciones y explica que conforme a ese acuerdo Filipinas no puede iniciar unilateralmente un procedimiento de arbitraje. Fundamenta lo anterior en dos acuerdo que no son especificados en el documento y en la Declaración de Conducta de las Partes en el Sur del Mar de China y los miembros de ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste asiático) de 2002. Para China, Filipinas no está actuando de buena fe para resolver pacíficamente esta controversia con China sino en un intento de “poner presión política en China”.
Este documento es concluido por China con las siguientes afirmaciones: “El inicio unilateral del presente arbitraje por Filipinas no cambiará la historia ni el hecho de que China tiene soberanía sobre las islas del Sur del Mar de China y las aguas adyacentes; ni va a sacudir la resolución y determinación de China para salvaguardar su soberanía y sus relevantes derechos marítimos e intereses; ni afectará la política de China y su postura de resolver las diferencias sobre el Sur del Mar de China por negociación directa y trabajo conjunto con otros estados en la región para mantener la paz y la estabilidad en el Sur del Mar de China”.
Conclusión, cualquier resolución arbitral será rechazada por China.
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