El servicio regional de prisiones de Moscú, Rusia, está revisando el caso de Tomas, un niño de 13 años de nacionalidad húngara, nacido en Ucrania, detenido el pasado mes de marzo en Moscú por haber robado un celular, y que ha sido procesado como adulto por su dentadura y el tamaño de sus genitales.
Aunque este caso pudiera tener una connotación cómica, en realidad se trata de un caso grave pues se podrían estar violando los derechos humanos de un niño al estarlo juzgando como adulto por un delito que no está tipificado como grave.
La decisión de procesar a Tomas como adulto se tomó a partir de los resultados de los exámenes médicos de rutina en los que se expone que debido a su dentadura y al tamaño de su pene, Tomas debe tener entre 16 y 17 años, cuando de acuerdo con sus familiares y su documentación tiene 13 años y tenía 12 al momento de ocurrido el robo. Cabe señalar que esta documentación expedida por las autoridades ucranianas fue la que se presentó a su ingreso a Rusia y que las autoridades rusas aceptaron como válida.
En Rusia la edad en que los adolescentes son procesados como adultos es de 16 años, pudiendo rebajarse esta edad a 14 años tratándose de delitos graves.
Por lo delicado de la situación el caso está siendo revisado para determinar qué tiene mayor validez, la documentación legalmente expedida por el gobierno de Ucrania o la opinión médica según la cual grandes genitales solo pueden pertenecer a una adolescente mayor de 16 años.
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