Del 29 al 31 de mayo pasado se llevó a cabo en Doha, Qatar, un Foro de Derecho en el que se reunieron no solo a prominentes abogados y catedráticos, sino también banqueros, jueces, litigantes, árbitros, conciliadores y presidentes de cortes internacionales como la Corte Europea de Derechos Humanos y la Corte Internacional de Justicia.

 

La finalidad de este foro fue discutir el principio de Supremacía de la Ley que establece que todas las decisiones deben tomarse de acuerdo con leyes y normas pre-existentes a fin de evitar la discrecionalidad de las autoridades. A este principio fundamental de todo estado de derecho lo llamamos también de Legalidad.

 

Las discusiones sobre el tema giraron en torno de importantes preguntas como si la legalidad requiere de la existencia de la democracia, si en condiciones de extrema pobreza o violencia en los países sigue teniendo vigencia esta supremacía de la ley y como es interpretada por los pobladores o la interpretación de esta supremacía en diferentes países y si por acatar el principio en un país se pueden violar los derechos humanos.

 

La principal conclusión a la que se llegó fue que la legalidad nunca es negociable y que la solución a las tensiones generadas por los problemas del mundo, como el calentamiento global o la crisis financiera, está en la ley, porque la otra solución es la guerra. Y se explicó que sin un compromiso universal hacia la suprema autoridad de la ley y sin leyes basadas en principio y sistemas judiciales administrados con independencia y que sean estables y respetados, el mundo, como lo conocemos no sobrevivirá.

 

Habrá quienes consideran las conclusiones de este Foro como demagogia, pero la realidad es que es el Principio de Legalidad lo que proporciona la confianza en el respeto de los derechos humanos que no nada más se limitan a la vida o a la salud, sino que se extienden incluso a la seguridad económica.

 

Por ello la importancia de contar con un poder Legislativo que legisle en función de todos y no de las necesidades específicas de los ejecutivos o de los partidos, y con un Poder Judicial que sea verdaderamente independiente, capaz de dictaminar la falta de legalidad de los gobiernos, todo con la finalidad de que exista certeza jurídica en la vida diaria de los mexicanos y de los habitantes de todos los países del mundo.

 

Y para mayor referencia habrá que analizar detenidamente las diferentes crisis que han sufrido los sistemas judiciales de varios países como Colombia, Francia, España y mismo Estados Unidos con la existencia del centro de detención de Guantánamo.

 

Fuente Qatar Law Forum y Times on Line
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