Este martes inició en Egipto un referéndum para que los egipcios voten a favor o en contra de una nueva Constitución que de ser aprobada podría sentar las bases para una nueva elección presidencial y parlamentaria que daría a Egipto un nuevo gobierno, el segundo elegido en las urnas desde que en 2011 abandonara el poder Hosni Mubarak.

El gobierno provisional ha estado impulsando esta nueva Constitución pues la aceptación por parte de los egipcios también significará el apoyo a la deposición del poder de Mohammed Morsi, miembro de la Hermandad Musulmana, organización que actualmente está calificada como grupo terrorista. El ex presidente Morsi ha sido imputado por diversos delitos supuestamente cometidos durante su presidencia de un año de duración.

Después de la Revolución de 2011 en que salió del poder Hosni Mubarak, Egipto votó y aceptó una nueva Constitución en diciembre de 2012, la cual fue señalada por los opositores de ser poco democrática y demasiado islamista, permitiendo a los clérigos a intervenir en el proceso legislativo y dejando a las minorías sin una protección legal adecuada.

Esta nueva Constitución propone un período presidencial de cuatro años con posibilidad de una reelección y la facultad del Parlamento de censurar al presidente. Establece que los partidos políticos no se pueden formar sobre bases religiosas, étnicas o geográficas a fin de no ser excluyentes y asegura que por lo menos durante los próximos ocho años el ministro de defensa sea nombrado directamente por los militares.

En materia de derechos humanos establece la igualdad entre hombres y mujeres y pese a que dispone que el Islam es la religión oficial del estado, garantiza la libertad de creencias y protege a las minorías religiosas.

Opositores a la nueva Constitución señalan que se fortalece al ejército a expensas del pueblo y que este documento no satisface las demandas de la Revolución de 2011.

La Constitución de 2012 fue aprobada por el 63.8 por ciento de los votantes, pero sólo votó el 32.9 por ciento del padrón electoral. El gobierno provisional espera que esta vez el apoyo a la nueva Carta Magna, y con ella la política actual, sea aprobada por un porcentaje mayor de ciudadanos.

Más información BBC

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