Ha surgido una controversia en el gobierno de Nueva Zelanda tras haberse dado a conocer que son varias las dependencias administrativas que han realizado tests psicométricos a los empleados como mecanismos de evaluación de idoneidad.

 

Se trata de una práctica denunciada por abogados laboralistas y psicólogos que señalan que el uso de estos test para otorgar beneficios laborales, para mantener a los empleados en sus puestos de trabajo o para despedirlos podría ser ilegal.

 

Sobre este particular ya se manifestó un tribunal laboral que concluyó que los tests psicométricos no propician la equidad y usan criterios irrelevantes para decidir quienes deben ser despedidos.

 

Se sabe que por lo menos 12  departamentos gubernamentales usaron este tipo de test no solo como mecanismo de selección de personal sino también para las reestructuras administrativas a nivel gerencia y que el gobierno ha erogado en este rubro $1,200 millones de dólares estadounidenses.

 

La abogada Bárbara Buckett sostiene que el uso de estos tests psicométricos como medida para reubicar, mantener o despedir empleados podría ser violatoria de la Ley del Sector Estatal que dispone que los directores deben elegir al candidato más idóneo para ocupar una plaza. Señala que al haberse comprobado que estos tests no dan resultados sobre la idoneidad del candidato, su uso podría ser contrario a la ley.

 

Se trata de una postura que ha sido refutada por algunos sectores gubernamentales que sostienen que las decisiones se toman no solo con bases en estos tests de personalidad, sino considerando otros factores como entrevistas y referencias.

 

El gobierno tendrá que fundamentar muy bien sus decisiones con el uso de esta herramienta pues judicialmente ya se sentó precedente respecto de la iniciativa privada en abril pasado cuando el juez Graeme Colgan del Tribunal Laboral, falló por la indemnización a un trabajador de la empresa Transfield Services por su despido injustificado basado en los resultados de un test psicométrico que fue calificado por el juez como irrelevante, de dudoso valor y que llevó a una conclusión “claramente errónea”.

 

 

Más información Stuff.co.nz

 

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