El juez Peter Murphy de una corte familiar en Australia, autorizó a dos adolescentes de 16 años a iniciar el tratamiento hormonal para cambiar de sexo, exponiendo que indicar el tratamiento conlleva un menor riesgo pese a riesgos en la salud.

 

En Australia estos tratamientos solo pueden iniciar cuando la persona ha cumplido 18 años de edad pues se considera que los menores de edad no tienen la capacidad para otorgar un consentimiento informado sobre estos tratamientos.

 

Los adolescentes son “Terry” y “Sam” quienes sufren del síndrome de disforia de género por el cual se identifican con el sexo contrario a aquel con que fisiológicamente nacieron. Así, Terry quiere ser hombre y Sam, mujer.

 

El juez escuchó los argumentos de los adolescentes y la angustia que no identificarse con su género les ha provocado en sus cortas vidas, así como los argumentos de médicos y psiquiatras, quienes establecieron que si bien iniciar los tratamientos hormonales conllevan riesgos en la salud, existe un riego mayor de suicidio por parte de estos jóvenes.

 

De esta forma para Terry, quien recibirá grandes dosis de testosterona para inducirlo a pubertad masculina, incrementando su masa muscular, el crecimiento de vello facial, el incremento de la libido y el cambio de voz, puede provocarle infertilidad, y un mayor riesgo de desarrollar cáncer de seno y/o uterino y disfunción renal.

 

En el caso de Sam, quien recibirá estrógeno para inducir una pubertad femenina, el tratamiento puede acarrear un mayor riesgo de coágulos sanguíneos, cálculos biliares, enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2 y cáncer de seno.

 

“La naturaleza de la severidad de la manifestación de la condición en Terry y Sam me indica que existe urgencia para iniciar la administración del tratamiento y que posponer la segunda etapa del tratamiento hasta que cualquiera de estos adolescentes llegue a la adultez es contrario a la evidencia médica experta que me ha sido proporcionada”, señaló el juez Murphy, por lo que concluyó que el tratamiento médico propuesto era en el mejor interés de los adolescentes.

 

 

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