Desde el pasado 1° de noviembre, la policía de tránsito de Dinamarca puso en marcha un operativo para detener a los conductores que conduzcan en estado de ebriedad o bajo el efecto de alguna droga ilícita.

 

La detección de drogas se hace mediante un nuevo aparato llamado “narcómetro”, capaz de detectar siete sustancia presentes en drogas ilegales como el THC, presente en la marihuana.

 

Cuando la policía sospecha de un conductor, toma una muestra de saliva de su mejilla e introduce la muestra en el “narcómetro”. En ocho minutos este aparato arroja los resultados sobre presencia en saliva de sustancias prohibidas. De ser positivo, la policía toma una muestra de sangre para confirmar drogas en el sistema del conductor detenido.

 

Las sanciones que se han establecido para los conductores bajo los efectos de drogas ilícitas son bastante severas pues se impone una multa equivalente al 4 por ciento del ingreso anual bruto del infractor además de la suspensión de la licencia de conducir por tres años. Una segunda ofensa se sanciona con diez días de cárcel y la suspensión de la licencia por cinco años. La cuarta ofensa equivale a una sanción de 30 días de prisión y a la suspensión de la licencia por 10 años.

 

La medida, sin embargo, ha generado polémica pues de acuerdo con datos del propio ministerio de salud, se puede detectar la presencia del THC en la sangre hasta ocho semanas después de haber consumido la droga, lo que significa que la persona detenida puede no ir conduciendo bajo los efectos inmediatos de la marihuana, por ejemplo.

 

Por esta razón algunos expertos y analistas consideran que la disposición no tiende a incrementar la seguridad en las calles sino a tratar de detener el comercio ilícito de drogas. A este argumento añaden que el nivel mínimo permitido por las leyes de tránsito danesas de marihuana en la sangre es sumamente bajo por lo que será frecuente que se arrojen resultados positivos.

 

Añaden a su argumento el hecho de que ningún estudio europeo ha logrado demostrar que se produzcan más accidentes de tráfico cuando la persona está bajo los efectos de la marihuana que los que se producen cuando una persona está dentro del límite legal de ingesta de alcohol.

 

Por estos argumentos se presentó una iniciativa para elevar el mínimo de marihuana permitido en la sangre para los conductores, a lo que otros partidos políticos se han opuesto, como se oponen a la legalización de la marihuana en el país.

 

En Dinamarca el tráfico de drogas es ilegal, sin embargo en Copenhagen, en la ciudad libre de Christiania la venta y consumo de marihuana es abierta. Por ello la policía de tránsito ha decidido apostarse en las inmediaciones de esta zona para detener a los conductores en el resto de la ciudad.

 

 

Más información The Copenhagen Post

 

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