En el año 2001 el gobierno de los Estados Unidos lanzó el programa de Compensación por Daños Producidos por Vacunas y a partir de ese momento unas 5,300 familias iniciaron procedimientos legales ante la Corte de Reclamación alegando que las vacunas ocasionaron a sus hijos autismo o síntomas de autismo.

 

Los peticionarios decidieron presentar tres tipos de teorías diferentes en contra de las vacunas para solicitar así una compensación por parte del gobierno por el esquema de vacunación. Cada una de estas peticiones se está siendo revisada de manera específica por la autoridad designada para el caso.

 

Pero se acaba de decidir, en una de estas peticiones, que no se puede responsabilizar a las vacunas por el desorden neurológico de los niños, con lo cual la petición de estos padres que han montado una gran campaña en contra de las vacunas y los laboratorios que las producen, se ve desechada.

De acuerdo con los jueces encargados del caso, la evidencia presentada por los padres no fue suficiente para refutar la evidencia científica presentada por los laboratorios que aclaran que las vacunas no producen el autismo.

 

Esta petición intentaba demostrar que la combinación de las vacunas contra la varicela, las paperas y la rubéola, entre otras, con el mercurio en forma de timerosal utilizado en su momento como preservativo, era la causa del autismo en los niños. Otra de las peticiones, por ejemplo, sugiere que el solo empleo del timerosal es el detonante del autismo, teoría sobre la cual no se ha dictado sentencia, aunque se especula que esta sentencia que desecha la teoría de los padres, será también la respuesta de las otras disputas.

 

De hecho, el thimerosal ha dejado de ser utilizado como preservativo en las vacunas infantiles, al menos en Estados Unidos, porque mientras allá estos casos han levantado ámpula en las autoridades del sector salud, en México no hemos averiguado si las vacunas para nuestros niños siguen conteniendo o no dicho mercurio.

 

Fuente NY Daily News
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