El pasado mes de enero la Asociación Humanista Británica inició una campaña de publicidad en los autobuses de la gran Bretaña, con la leyenda “Probablemente dios no existe. Así que deja de preocuparte y vive tu vida”.

 

La campaña, que siguió a una recaudación de fondos de la Asociación y que fue apoyada por importantes intelectuales ateos de aquel país, fue muy criticada por varios sectores de la sociedad, quienes incluso demandaron la intervención de la Autoridad Normativa de Publicidad (Advertising, Standards Authority, ASA) para que dicha publicidad fuera prohibida.

 

Quienes cuestionaron la validez de la propaganda atea, lo hicieron sobre dos bases: un primer grupo alegó que se trataba de publicidad ofensiva para quienes profesaban una religión, y un segundo grupo demandó alegando que los anunciantes engañaban a las personas porque no podrían demostrar la certidumbre de que “probablemente” Dios no existiera.

 

La ASA desechó ambas quejas por considerar que se trataba de una publicidad que expresaba las opiniones del anunciante por lo que los quejosos no podrían hacer una constatación objetiva de sus argumentos. Además mencionó que pese a lo inusual de la publicidad, ésta no conducía erróneamente a las personas ni constituía una seria ofensa.

 

Pese a esta decisión, sin embargo, las protestas siguieron e incluso un chofer, de religión cristiana, se negó a conducir la unidad que llevaba la publicidad.

 

La libertad de expresión como un derecho de la sociedad aplica a todas las personas, sin hacer diferencia en la religión o la falta de ella. 

Fuente BBC News

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