Este miércoles Human Rights Watch, HRW, dio a conocer un informe en Kabul, Afganistán, sobre los derechos de las mujeres afganas y exigió la liberación de unas 400 mujeres recluidas en prisiones por haber cometido “delitos morales”.

 

En su informe señala que a diez años de la salida del talibán del gobierno afgano, todavía no se respetan en su totalidad los derechos de las mujeres, debido en parte a la indecisión del presidente Hamid Karzai sobre el tema.

 

En las cárceles afganas hay mujeres en prisión por haber huido de sus hogares por violencia doméstica, por haberse opuesto a matrimonios concertados y varias víctimas de violación acusadas de haber tenido relaciones sexuales extramatrimoniales. Este último fue el caso de Gulnaz, una mujer encarcelada a los 19 años por adulterio después de haber sido violada. El presidente Karzai intercedió por su liberación, siempre y cuando contrajera matrimonio con su violador.

 

En su informe HRW señala que por regla general tampoco se respeta la garantía de un debido proceso a las mujeres afganas pues muchas son sentenciadas con la sola “confesión” obtenida sin la presencia de un abogado y firmada sin haber sido leída previamente.

 

La organización protectora de los derechos humanos señala que las mujeres condenadas por estos “delitos morales” son sentenciadas a cumplir largas penas en prisión que algunas veces son de más de diez años.

 

Kenneth Roth, director ejecutivo de HRW, señaló que la falta de una política clara del presidente Karzai respecto de los derechos de las mujeres ha propiciado esta situación, ya que mientras declara que se respetarán estos derechos conforme a leyes y tratados  internacionales, por el otro lado aprueba códigos de conducta que permiten, por ejemplo, que los esposos castiguen físicamente a sus esposas bajo ciertas circunstancias.

 

Aunado a esta denuncia de HRW, la Comisión de Derechos Humanos Balkh ha denunciado también la práctica ancestral en ese país de familias que no tienen varones de hacer pasar a una hija como niño, llamada Bacha-Posh, como una violación a los derechos de estas niñas de tener su propia identidad como mujeres. Esta tradición obedece a veces a situaciones económicas y otras a una situación social ya que se piensa que un hijo varón otorga prestigio a las familias.

 

 

Más información BBC

 

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