En el Perú, el Tribunal Constitucional determinó que no es suficiente causal de despido que un trabajador acuda en estado de ebriedad a su centro de trabajo y de esta manera se dio fin a la controversia interpuesta por un trabajador del Municipio de Chorrillos, al sur de Lima, quien en el 2004 fue despedido tras haberse presentado en estado de embriaguez a trabajar.

 

Este fallo ha sido muy criticado en el Perú, no nada más por el Ministro del Trabajo y otros altos funcionarios del poder Ejecutivo, sino incluso por abogados laboralistas que explican que el fallo omite las disposiciones señaladas en la ley laboral peruana y crea un nuevo requisito para que el despido en estos casos sea efectivo.

 

Lo anterior en vista de que en el fallo el Tribunal Constitucional dispone que es desproporcionado e irrazonable despedir a un trabajador por acudir a su centro laboral en estado de embriaguez si es que dicho sujeto en ningún momento incurrió en algún acto de violencia, injuria o falta de palabra, verbal o escrita, en agravio del patrón, del personal jerárquico o de otros trabajadores, ni ha ocasionado daño alguno al patrimonio ni al acervo documentario del empleador. Es decir, se dispone que el patrón tendrá que despedir al trabajador basado no solo en el estado de embriaguez, sino sobretodo en la conducta del trabajador.

 

A este respecto la ley laboral solo dispone la gravedad de que un trabajador se presente a trabajar bajo los efectos del alcohol.

 

El presidente del Consejo de Ministros calificó este fallo como un error gravísimo y un fallo vergonzoso.

 

Fuente El Comercio.com

 
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