Una vez más, en el afán de proteger a las sociedades en contra del terrorismo y otros delitos graves, se crean leyes y medidas que pueden llegar a lesionar los derechos humanos.

 

En Gran Bretaña, a partir del mes de marzo, las compañías que proporcionan servicios de Internet están en la obligación de guardar los datos de todos los correos electrónicos que son enviados o recibidos en su territorio, ya que se ha considerado que esta información puede ser vital en el momento de la investigación de ciertos delitos.

 

Diversos grupos de derechos humanos, como Liberty, se han manifestado contrarios a esta ley porque consideran que, pese que no se trata de guardar el contenido de los correos, el solo hecho de tener la información atenta contra la privacidad de las personas y añaden que este tipo de información no es de mucha ayuda para prevenir delitos por lo que consideran que ese dinero debería ser invertido en medidas de mayor efectividad.

 

Pero la ley, que obedece a una directiva de la Unión Europea, está lista para entrar en vigor el 15 de marzo y obliga a estas empresas a mantener la información y a prestar acceso a cualquier autoridad pública que así lo solicite, lo que puede incluir no solo a la policía, sino también a las autoridades de salud.

 

Con esta ley las autoridades británicas aseguran que se dará un paso más hacia una mayor y mejor seguridad nacional ya que se permitirá establecer una mayor interrelación de datos en el momento de investigar un delito, como las relaciones entre dos personas, los contactos de los sospechosos y hasta el poder ubicarlos en un lugar y momento específico.

 

Se calcula que diariamente se envían y reciben unos 3 mil millones de correos electrónicos en Gran Bretaña.

 

Fuente BBC News 
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