Jonah Asamoah es un adolescente ghanés de 14 años que llegó a Uruguay viajando de polizón durante 15 días en un barco, con cuatro litros de agua y tres panes, escapando del hambre y la pobreza de su país y buscando un mejor porvenir en América.

 

Se embarcó en el puerto de Accra, Ghana, en un barco pesquero. Al embarcarse, según relata el adolescente, ya había perdido contacto con sus padres y hermanos, quienes se quedaron en su pueblo natal y con el pensamiento de que ya no tenía nada que perder.

 

Pasados 15 días oculto en el cuarto de máquinas del pesquero, sin posibilidades de moverse o salir, Jonah llegó a tierra firme y al desembarcar supo que había llegado a Uruguay cuando vio izada la bandera de esa nación sudamericana y recordó el Mundial de Fútbol de 2010 cuando la selección de Uruguay venció a la de Ghana.

 

Después de deambular 10 días por Montevideo, capital del país, llegó a un cuartel del ejército por algo de comer y relató su historia. Ahí se dio a viso a las autoridades competentes, entre ellas relaciones exteriores y el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay, INAU, y al Servicio Ecuménico de Dignidad Humana, organismo que actúa en representación de la agencia de las Naciones Unidas para refugiados, ACNUR, en Uruguay y que fue el encargado de brindarle los primeros servicios de asistencia.

 

De acuerdo con la legislación aplicable, las autoridades uruguayas deben autorizar la entrada al país de los extranjeros y conceder, en su caso, la calidad de refugiado o en su defecto, tramitar el regreso del inmigrante a su país de origen.

 

Con el conocimiento de las autoridades del caso de Jonah, procedía su internamiento en alguna estancia del INAU, pero su caso fue diferente puesto que una soldado, Edy Yaque, madre de cuatro hijos, y que estaba de guardia la noche que el niño acudió a la comisaría por un plato de sopa, solicitó a la juez de lo familiar la custodia temporal del adolescente.

 

Tras las investigaciones de rigor sobre los antecedentes de Edy Yaque, y sin oposición por parte de la fiscalía, la juez decidió otorgar la custodia temporal a esta mujer, quien está considerando iniciar los trámites de adopción del adolescente ghanés.

 

Se dice que no hay casualidades: Edy Yaque, con 18 años de servicio en el ejército del Uruguay, había estado dos veces en misiones de paz en el Congo, por lo que conoce de primera mano la situación de pobreza de África, razón por la cual la soldado había pretendido adoptar un niño congolés, pero en su momento no fue posible por diversas razones.

 

La juez de lo familiar, especializada en la atención a niños y adolescentes en situación de riesgo y vulnerabilidad de derechos, también giró instrucciones al INAU para que Jonah reciba asistencia médica y se inicien los trámites para otorgarle su documentación y pueda comenzar a estudiar en Uruguay, el país que le está otorgando una nueva familia y una segunda oportunidad.

 

Más información El País

 

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