Mientras las fuerzas gubernamentales de Libia siguen bombardeando a los opositores y a las ciudades tomadas y en Bahréin se siguen cometiendo terribles atropellos a los derechos humanos de los manifestantes, chiítas en su mayoría, en la ONU siguen discutiendo las posibles medidas a tomar y condenando “enérgicamente” los hechos.
La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navy Pillay condenó este miércoles la toma de hospitales por parte del gobierno de Bahréin y calificó el hecho como una “flagrante violación al derecho internacional”.
Pero mientras se condenan estas acciones desde las pacíficas, climatizadas y cómodas oficinas de la ONU, en estos dos países que viven álgidos momentos de movilización social, se siguen violando los derechos humanos de los habitantes.
Debido a la toma de hospitales en Bahréin se está negando el derecho a la debida atención médica a los manifestantes, lo que implica que los heridos tengan que ser atendidos en condiciones poco sanitarias, cuando pueden ser atendidos.
Las fuerzas gubernamentales incluso destruyeron ya cuatro ambulancias en un hospital en Manama, la capital, porque suponían que en ellas se escondían y transportaban armas.
Los médicos han denunciado que no hay ni alimentos ni medicamentos suficientes en los hospitales, donde también faltan especialistas.
De acuerdo con diversas declaraciones, aunque hay soldados bahrenis, también hay de otras nacionalidades como paquistaníes y, por supuesto, de Arabia Saudita y de Emiratos Árabes Unidos, países que ingresaron tropas al pequeño emirato para apoyar al gobierno en contra de las múltiples manifestaciones que buscan la democratización del gobierno y menor discriminación.
Uno de los médicos entrevistados en Bahréin declaró a la BBC: "El gobierno va a matar a todos los que no le gustan. No entiendo qué está pasando en este país. Por favor, ayúdennos. Se los ruego, no por nosotros sino por los pacientes".
Más información BBC
www.miabogadoenlinea.net

