Mientras las protestas continúan en Libia, principalmente en Trípoli, la calma, aunque débil, empieza a implementarse en la segunda ciudad más grande del país: Bengasi. Este asentamiento está ahora bajo el control de los rebeldes, quienes han creado un comité de autogobierno formado por jueces, abogados, doctores, científicos y maestros que buscan mantener la ley y el orden después del caos, instalándose simbólicamente en el palacio de justicia.

 

El Comité está integrado por trece personas, encabezado por una abogada, Um Ahmed, y cada uno de sus miembros tiene la tarea de evaluar lo que es más urgente en ámbitos como la salud, educación, seguridad pública y servicios públicos, dijo el portavoz de la coalición, Abdelhafiz Ghoqa. Así han organizado la limpieza de las calles, el control del tráfico y el almacenamiento de armas. También han constituido una fuerza de seguridad, a fin de evitar que regresen al poder los hombres de Gadafi.

El Comité ha invitado a los ciudadanos a regresar a su trabajo y ya una docena de bancos, al igual que comercios, han abierto de nuevo sus puertas al público.

Los miembros del débil autogobierno, están conscientes que aún existe un sector de la población que simpatiza con Gadafi, por lo que saben que sólo con orden y organización podrán enfrentarlos.

 

“Gadafi espera que la población se arme y reine el caos, pero no se lo vamos a conceder, queremos un estado de derecho, derechos humanos, democracia”, dice Abu Ahmed, esposo de Um, empresario y psicólogo retirado con un postgrado en la Universidad de Michigan.

 

Esta ciudad es la cuna de las protestas en Libia, que se iniciaron con la detención de Fathi Terbil, abogado que defendía a los familiares de mil doscientos reos masacrados en la prisión de Abu Slim, y que pretendían manifestarse el 17 de febrero. La manifestación se trasformó en un reclamo por la liberación del Sr. Terbil, y una vez liberado este, las manifestaciones siguieron, por lo que las autoridades trataron de disuadirlos disparando sobre ellos, desatando una revolución, de la cual aún no hemos visto el fin.

 

 

Más información en el Washington Post y el New York Times

www.miabogadoenlinea.net

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