Como la habíamos previsto en nuestro análisis publicado el sábado pasado, la autoridad militar que mantiene el control gubernamental en Egipto tras la renuncia de Hosni Mubarak como presidente, convocó a un panel de juristas para revisar la Constitución y tender un marco legal adecuado para convocar a elecciones confiables.

 

El panel está conformado por juristas de varias tendencias, muchos de ellos férreos opositores al gobierno de Mubarak, pero representantes de varios sectores confesionales del país, desde los Hermanos Musulmanes, considerados por muchos como musulmanes extremistas, hasta cristianos coptos que representan a un 10% de la población egipcia.

 

La autoridad militar extendió un plazo de 10 días para revisar la Constitución, aunque miembros del panel sugirieron que dada la importancia de poseer un marco legal adecuado para la transición del poder, las revisiones pudieran estar listas en tres o cuatro días.

 

Este panel no está trabajando ahora como un Poder Constituyente puesto que la finalidad no es crear una nueva Constitución sino enmendar la existente. Según los juristas integrantes del panel, no sería adecuado para el país que su nueva Constitución surgiera de un gobierno militar, sino de un gobierno legitimado por elecciones creíbles. Por eso no descartan que una vez que se elija el nuevo gobierno, los egipcios se den a la tarea de crear una nueva carta magna que fundamente al estado.

 

Entre las enmiendas que se proponen en esta ocasión está el cambio de un sistema presidencial por uno parlamentario, a fin de limitar las facultades presidenciales, como la que ahora se le confiere de aprobar las enmiendas constitucionales. Así también se propone permitir la creación de partidos políticos que puedan postular candidatos para las elecciones, limitar los plazos de ejercicio de funciones públicas, otorgar independencia al poder judicial para revisar los procesos electorales y se reformaría también la ley del estado de emergencia para evitar que se puedan hacer detenciones sin que existan cargos en contra de la persona, respetando así las garantías penales y derechos procesales.

 

Se espera que una vez enmendado el texto constitucional la junta militar lo ratifique para que inicie la vigencia. Se trata de un momento delicado pues la función de enmendar la Constitución reside en el parlamento, que fue disuelto tras la salida de Mubarak del poder, así que todo depende de la buena fe de la autoridad militar, lo que a su vez demostrará la confiabilidad de sus promesas de entregar el poder al gobierno legítimamente elegido por el pueblo egipcio.

 

Para muchos egipcios, ignorantes de la trascendencia de las enmiendas constitucionales, la Constitución es lo menos importante y lo único que desean es retomar la vida cotidiana y resolver su problemática doméstica como casar a los hijos. Se esperaría, sin embargo, que la madurez política alcanzara a la vasta mayoría del pueblo para construir un estado más confiable que no llegue nuevamente a abusos. Pero eso depende del pueblo egipcio en su totalidad.

 

Más información The New York Times

 

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