El martes pasado, la Suprema Corte de los Estados Unidos estableció que para acogerse a los derechos establecidos en la advertencia Miranda, Miranda Warning, el detenido lo debe expresar verbalmente.

 

Lo anterior significa que si la persona desea permanecer en silencio, como es su derecho, debe decir que se acoge a ese derecho al momento de ser interrogado. Por tanto, no se entenderá con su silencio durante el interrogatorio que desea permanecer en silencio.

 

La decisión se toma en referencia del caso de un acusado de homicidio, Van Chester Thompkins, quien al ser detenido y tras leerle sus derechos declaró que lo entendía, pero dijo muy poco durante el interrogatorio hasta que se incriminó. Su defensa argumentó que la confesión obtenida era ilegal pues su cliente se había acogido a su derecho de no declarar al permanecer en silencio. Sin embargo, la policía sostuvo que aunque dijo muy poco, afirmó y negó algunas frases por lo que no se quedó callado completamente.

 

Con esta decisión se deja claro por la Corte que además de expresar verbalmente que se entienden los derechos, se debe decir claramente que se desea permanecer en silencio lo que marca una regla más en el derecho procesal que incide directamente en el juicio en cuanto a la validez de las confesionales.

 

Sobre este mismo tema, en China, tras el escándalo del caso de Zhao Zuohai, el hombre que permaneciera en prisión 11 años acusado de un homicidio que no cometió y cuyo caso se basó en su confesión obtenida bajo tortura, el gobierno emitió nuevas reglas en materia de interrogatorios.

 

A partir de ahora, en los casos de apelación contra una sentencia que imponga la pena de muerte, los testimonios obtenidos bajo coacción y la evidencia obtenida de fuentes no reveladas, se debe excluir como pruebas, además de que se otorga el derecho a los sentenciados a solicitar el inicio de una investigación para conocer si su testimonio fue obtenido ilegalmente.

 

Con estas disposiciones queda claramente prohibida la tortura, las pruebas de fuentes anónimas y los testimonios obtenidos mediante violencia e intimidación.

 

En cuanto a Zhao Zuohai, quien ya se encuentra en libertad, su reparación del daño consistió en $96,000 dólares y el arresto de los dos policías que presumiblemente lo golpearon para obtener su confesión.

 

 

 

Fuente The New York Times y BBC News

 

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