Tierra masái

 

Se han recrudecido los enfrentamientos entre gobierno y masái en Tanzania, respecto de tierra que se quiere entregar para conservación

Este miércoles estaba previsto que la Corte de Justicia del Este de África publicara la decisión respecto de la disputa de tierras en Loliondo, Tanzania, un caso que en 2017 fue presentado por personas de las 14 villas masáis por los intentos de desalojo del gobierno para entregar la tierra a una organización de conservación.

Este es otro enfrentamiento entre comunidades originarias y grandes organizaciones de conservación. En Tanzania ha generado violentos enfrentamientos que han logrado la expulsión de varios pobladores y a la detención de 20 hombres masái acusados del homicidio de un policía.

“Esta violencia que vemos en Tanzania es la realidad de la conservación de la naturaleza en África y Asia: violaciones diarias de los derechos humanos de los pueblos indígenas y de las comunidades locales para que los ‘ricos’ puedan cazar e ir de safari. Estos abusos son sistémicos y se integran en un modelo dominante de conservación basado en el racismo y el colonialismo. La teoría es que los humanos (especialmente los no blancos) son una amenaza para el medio ambiente en las Áreas Protegidas. Pero los pueblos indígenas han vivido allí durante generaciones: estos territorios son ahora importantes zonas de conservación de la naturaleza precisamente porque los habitantes originarios cuidaban muy bien de su tierra y su fauna. No podemos seguir haciendo la vista gorda ante los abusos de los derechos humanos cometidos en nombre de la ‘conservación de la naturaleza’. Este modelo de conservación es profundamente inhumano e ineficaz y debe cambiarse ya”, ha declarado Fiore Longo, investigadora de Survival International.

En el caso de las tierras masái en Loliondo, en el norte de Tanzania, el gobierno pretende desalojarlos para entregar el control de la tierra a la empresa Otterlo Business Company (OBC), con sede en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), y que organiza excursiones de caza para la familia real del país y sus invitados. Esta empresa controlará la caza comercial en la zona.

Si bien todos los gobiernos tienen la facultad de expropiar tierras por causa de utilidad pública, el abogado de la comunidad masái, Donald Dey, recuerda que el proceso debe hacerse conforme con la ley. “En principio, todos los gobiernos en el mundo pueden adquirir tierras de forma obligatoria. Pero para que eso suceda, se han establecido procesos y leyes, incluida la legislación nacional tanzana sobre el consentimiento libre, previo e informado, lo que no se ha hecho”.

Las tierras disputadas son cercanas al famoso Parque Nacional del Serengueti. El 8 de junio, decenas de vehículos policiales y unos 700 agentes llegaron a Loliondo para delimitar una zona de 1,500 km² de tierras masái como reserva de caza. Según se ha reportado ampliamente, el 10 de junio, los agentes dispararon contra los masáis que protestaban por los intentos de expulsarlos: al menos 18 hombres y 13 mujeres sufrieron heridas de bala, y 13 resultaron heridos con machetes. Por lo menos una persona murió, un oficial de policía, y por este homicidio se han presentado cargos en contra de los 20 hombres masáis, a quienes en principio, se les negó contacto con su abogado, Paul Kisabo. El abogado Kisabo declara que se trata de una persecución política y cree que los cargos serán finalmente retirados.

En l controversia presentada por los masáis, en 2018, la Corte de Justicia del este de África dictó medidas precautorias para impedir que el gobierno tanzano desalojara a los masáis. La sentencia final sobre el caso, sin embargo, no se dictará sino hasta septiembre.

Un líder masái, que se mantiene en el anonimato por seguridad, declaró a Survival: “Nuestro gobierno ha decidido desplegar toda la fuerza armada para expulsarnos de nuestra tierra, hiriendo a muchas personas y dejando a los niños vagando por el bosque. Por eso nos hemos venido a dormir al monte. El gobierno se niega a atender a los heridos. Muchas personas no tienen comida. Y esta es nuestra tierra ancestral. Es una barbaridad arrebatarnos nuestra tierra para la caza de lujo de líderes de los Emiratos Árabes Unidos”.

Frente a esta situación, el turismo es para los masáis, “gente que viene con dinero, eso hace que el gobierno piense: ‘Si desplazamos a los masáis, vendrá más gente con dinero’”.

Más información survival.es/ theguardian.com

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