Mina

 

Jurado condena a aseguradora de empresa minera a compensar a un trabajador que enfermó de asbestosis, por ocultar información

La semana pasada, una corte de distrito en Great Falls, Montana, Estados Unidos, concedió una compensación de 36.5 millones de dólares a Ralph Hutt, ex trabajador de una mina, que sufre asbestosis por el polvo tóxico que respiró sin saber del peligro que los ejecutivos de la mina sí conocían.

Ralph Hutt trabajó en la mina de la empresa W.R. Grace, en el poblado de Libby, durante 18 meses en 1968 y 1969, cuando tenía 27 años. La mina extraía vermiculita, un mineral que fue usado para los revestimientos en las casas hasta la década de los años 80. Junto con ese mineral, en la mina había asbesto, pero los mineros no fueron informados de ello ni cuando empezaban a presentar síntomas de enfermedades pulmonares. El asbesto no tiene olor ni sabor específico por lo que los mineros creían que estaban respirando polvo; un polvo que terminó contaminando al poblado y enfermando no solo a los trabajadores, sino a sus familias, en tal proporción que en 2009 el gobierno de los Estados Unidos declaró que se trataba “del peor caso de envenenamiento industrial de una comunidad entera en la historia” de ese país.

Desde la década de los años 90 varios trabajadores diagnosticados con asbestosis y otras enfermedades pulmonares demandaron a W.R. Grace, pero la mina se declaró en quiebra y sus compensaciones fueron muy bajas.

En el caso, Ralph Hutt fue diagnosticado con asbestosis en 2002. Declarada la quiebra de W.R. Grace, la batalla legal empezó por hacer responsable a la aseguradora Maryland Casualty Company, que ahora forma parte de Zurich Insurance, exponiendo que al haber sido consultada sobre temas médicos y de seguridad de los trabajadores, no advirtieron a los trabajadores de los riegos de desarrollar enfermedades mortales.

Durante el proceso se expuso que para evitar los altos costos que deberían haber pagado por riesgos de trabajo, retuvieron la información de signos de la enfermedad a los trabajadores, esperando a que se jubilaran.

Como parte de la evidencia se mostró que los médicos de Maryland Casualty tomaban Rayos X anuales a los trabajadores y que, a pesar de notar cicatrices en los pulmones, ocultaban la información a los pacientes. Como parte de esta evidencia se presentó un memo del abogado de la aseguradora, S.Y. Larrick, en la que aconseja llegar a un acuerdo con un trabajador antes de la audiencia. “Quisiera evitar que la parte opositora presentara evidencia que revelaría la extensión y severidad del problema que nos ocupa”, se lee en el documento.

Durante el proceso, Allan McGarvey, abogado de Ralph Hutt, expuso que en el caso no proceder la caducidad de la acción porque los afectados tardaron muchos años en descubrir que estaban enfermos y las causas de su enfermedad. El abogado McGarvey representa a otros trabajadores en contra de Maryland Cusualty y, según The New York Times, son cientos de personas las que esperan veredicto en procesos semejantes a este.

La extensión de los daños es tan amplia, que en 2002 la Agencia de Protección al Medioambiente, EPA pos sus siglas en inglés, colocó a Libby en la Lista de Prioridades Nacionales listándola como Superfund Site. Esta clasificación surge en una ley de 1980 que permite a la EPA a limpiar las zonas contaminadas.

En 2009 la agencia declaró una emergencia de salud pública lo que ha permitido a los residentes a recibir fondos federales para la atención a la salud. Se trata de la primera designación de este tipo en la historia de la EPA.

Libby sigue siendo clasificado como Superfund Site lo que ha permitido que desde el 2000, más de 2,600 lugares contaminados hayan sido excavados y rellenados con tierra limpia. Esto incluye parques, jardines, estacionamientos, e incluso la pistas de atletismo y canchas deportivas de la escuela que fueron donadas por W.R. Grace, rellenadas con los desechos tóxicos.

Más información nytimes.com

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