Dedos jugando con anillo

 

Una persona solo puede tener una residencia habitual para determinar la competencia de los tribunales en el divorcio

En un caso para establecer el tribunal competente para conocer de un divorcio, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea publicó este jueves una decisión en la que concluyen que no es posible que una sola persona tengas dos domicilios establecidos y que, tomando en consideración ciertos criterios, el tribunal local tendrá que definir cuál es el domicilio.

El caso fue presentado al tribunal europeo por la Corte de Casación de París, cour d’appel, en relación con el divorcio del matrimonio de IB, de nacionalidad francesa, y FA, de nacionalidad irlandesa, que contrajeron matrimonio en Irlanda en 1994.

El domicilio conyugal lo fijaron desde 1999 en Irlanda, país en el que residieron con sus tres hijos, actualmente mayores de edad. Sin embargo, desde hace varios años IB viajaba cada semana a Francia donde tenía su lugar de trabajo. Así, su vinculación personal y familiar estaba en un país, y sus intereses laborales en otro.

En 2018, IB presentó una demanda de divorcio ante el Tribunal de Primera Instancia de París, Francia, pero este tribunal se declaró territorialmente incompetente. IB presentó un recurso de apelación y para resolver, la Corte de Apelaciones de París preguntó al Tribunal de Justicia si un cónyuge que comparte su vida entre dos Estados miembros puede tener su residencia habitual en esos dos países, de tal forma que los órganos jurisdiccionales de estos dos Estados miembros sean competentes para pronunciarse sobre el divorcio.

Con fundamento en el artículo 3, apartado 1, letra a), del Reglamento Bruselas II bis, el Tribunal de Justicia de Europa ha concluido que la “residencia habitual”, conforme con el citado ordenamiento solo puede ser una, aunque la persona se traslade frecuentemente de un país a otro. Esto porque si no hay una definición uniforme, la pluralidad de entendidos menoscabaría la seguridad jurídica.

Ahora bien, para determinar en estas circunstancias cuál es la “residencia habitual”, el Tribunal tomó como referencia su jurisprudencia relativa a la residencia habitual de un menor, concluyendo que para efectos de la determinación de la competencia en materia de divorcio se deben tomar en cuenta dos elementos: la voluntad del interesado de fijar el centro habitual de sus intereses en un lugar determinado y, por otra parte, una presencia que revista un grado suficiente de estabilidad en el territorio del Estado miembro de que se trate.

Esto significa que el cónyuge debe haber trasladado necesariamente su residencia habitual al territorio de un Estado miembro distinto del de la anterior residencia conyugal. La persona acredita un grado suficiente de estabilidad al demostrar la voluntad de establecer el centro habitual de sus intereses en ese otro país así como su presencia.

Así, si debido a una crisis conyugal el domicilio habitual se traslada a otro país, eso no significa que el cónyuge deje de tener vínculos familiares y personales en el lugar en donde originalmente se fijó el domicilio conyugal.

Tomando en cuenta esta resolución, la Corte de Apelaciones de París deberá determinar si la residencia habitual de IB es Francia, en cuyo caso el Tribunal de Primera Instancia de París sí será competente para resolver la demanda de divorcio.

Más información curia.europa.eu

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción concediendo crédito y vinculando a miabogadoenlinea.net