Coronavirus

 

En tribunal de Helsinki se presentaron los primeros cargos por no haberse realizado prueba obligatoria de COVID-19 al llegar al país

Los primeros cargos formales por haberse reusado a realizarse una prueba COVID-19 al llegar a Finlandia, fueron presentados esta semana en la Corte de Distrito de Helsinki en contra de tres personas.

Según los medios, estos son los primeros casos de este tipo que llegan a tribunales y que se fundamentan en una disposición provisional incluida durante el verano en la Ley de Enfermedades Contagiosas, que impone una multa a todo adulto que intencionalmente o debido a negligencia grave no se haga la prueba COVID-19 que sea obligatoria según las directrices de salud.

De momento, pueden entrar sin restricciones todos los viajeros que lleguen a Finlandia que estén completamente vacunados, que se hayan recuperado de la enfermedad dentro de los seis meses anteriores o que lleguen de un país con una baja tasa de infecciones.

Los pasajeros cuya prueba realizada en la frontera arroje negativo o que hayan recibido la vacuna dos semanas antes del viaje, deben realizarse una prueba entre los tres y cinco días siguientes a su llegada. Los que no cumplan ninguno de estos supuestos, deben hacerse la prueba a su llegada, aislarse tres días y realizarse una segunda prueba.

Según la agencia de noticias STT, que investigó en otras cortes de distrito finlandesas, aunque se han presentado 63 denuncias de personas que se han negado a realizarse una o las dos pruebas, hasta finales de septiembre no se habían presentado cargos formales.

Antes de la reforma mencionada, las personas que al ingresar a territorio finlandés se negaban a realizarse la prueba COVID podían ser multadas por una infracción en materia de salud. Estas multas también se imponen a las personas que dejan el aislamiento antes del plazo requerido.

A principios de octubre, en la Corte de Distrito de Finlandia del Sudoeste se presentó el caso de un hombre finlandés que regresó al país de un viaje de negocios. Posiblemente por venir de un país con alta tasa de contagios, se le ordenó el aislamiento. Sin embargo, admitió en el tribunal que había salido del aislamiento para ir a una tienda de abarrotes.

Al dictar sentencia, la corte consideró que dadas las circunstancias y el riesgo que la conducta de esta persona representa para la salud de las demás personas, la sanción de una multa es adecuada y le ordenó pagar 150 euros.

Más información yle.fi

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