Material de laboratorio

 

Pareja irlandesa llega a acuerdo con especialistas que aconsejaron terminar embarazo sano por diagnostico apresurado

Este miércoles se presentó en una corte del Tribunal Superior de Irlanda el acuerdo al que llegaron una pareja y los especialistas en medicina, clínicas y laboratorios demandados por un diagnóstico incompleto que los llevó a terminar el embarazo de un feto perfectamente sano.

Este caso fue presentado por Rebecca Price y Patrick Kieley en contra de cinco especialistas que ejercen en sociedad en la clínica Merrion Fetal Health en Dublín, del Hospital Nacional de Maternidad y su laboratorio y del Consejo de Salud Greater Glasgow, a los que se hacía responsables de la terminación del embarazo sano por un diagnóstico apresurado de una presunta enfermedad genética.

Rebecca Price y Patrick Kieley conocieron del embarazo en diciembre de 2018. En febrero del siguiente año, a las 12 semanas de gestación, se hizo un ultrasonido en que resultó que se trataba de un embarazo sano, pero una semana después le avisaron que el resultado de la prueba prenatal no invasiva (NIPT por sus siglas en inglés) Harmony del laboratorio Roche, indicaba la presencia de trisomía 18 o síndrome de Edwards, una anomalía cromosómica caracterizada por la presencia de una copia adicional de material genético del cromosoma 18, que da origen a dimorfismos y malformaciones del feto. Rara vez los así nacidos sobreviven.

Un segundo ultrasonido también resultó normal, pero en la clínica Merrion le aconsejaron que se realizara una biopsia de corion también conocida como muestra de vellosidades coriónicas. El corión es el tejido externo que rodea el feto y la placenta. La muestra se envió para análisis al laboratorio en Glasgow y poco después dijeron a la pareja que un análisis rápido confirmaba el diagnostico de trisomía 18.

El 11 de marzo de 2019 la pareja recibió la asesoría de la profesora Fionnuala McAuliffe, de la Clínica Merrion, quien le explicó el síndrome y los riesgos y les aconsejó terminar el embarazo, lo que ocurrió tres días después.

Terminado el embarazo se conocieron los resultados de un análisis completo de cariotipo que reveló que el feto era un varón sano sin trisomía 18. Las células que dieron este resultado del síndrome de Edwards estaban solo en la placenta Una noticia devastadora para los padres.

En el acuerdo presentado al juez, los demandados acceden a pagar daños a los padres de Christopher Jospeh Kiely, como llamaron al hijo que no nació, además de las costas y gastos judiciales.

Como parte del acuerdo, los demandados deberán firmar una declaración dirigida al Ministerio de Salud en la que expliquen que el ADN obtenido del feto “no mostró evidencia de anomalía en el cromosoma 18 y específicamente ninguna evidencia de mosaicismo de trisomía 18, aunque eso no puede excluirse por completo en ausencia de un segundo tipo de célula. Sin embargo, estos datos son consistentes y probablemente representativos de un niño cromosómicamente normal”.

Lo anterior porque Rebecca Price y Patrick Kieley se reunirán con el ministro de Salud y en esa reunión abogarán para que “por el bien de los cuidados de salud materno infantil” en Irlanda, “cese de inmediato la actual práctica de no esperar los resultados de la biopsia del análisis de cariotipo de las vellosidades coriónicas en todos los casos en las condiciones genéticas se sospechen la presencia de un escaneo normal.”

Al recibir el acuerdo, el juez Paul Coffey felicitó a las partes por haber llegado a una resolución en este caso que radica en “una tragedia humana de muy grandes proporciones” y ofreció su pésame a la pareja.

Más información irishtimes.com

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