Comida chatarra

 

Gobierno británico anuncia que quedará prohibida la publicidad de comida chatarra en horario diurno en la televisión

A finales del próximo año en la televisión británica no se podrán transmitir anuncios comerciales de comida chatarra, es decir, alta en grasa, sal y azúcar, entre las 5:30 de la mañana y las 9 de la noche y la publicidad en línea de estos productos queda prohibida durante todo el día, salvo por lo que se refiere a blogs, páginas web, aplicaciones o redes sociales de las empresas.

Las medidas anunciadas en materia de publicidad buscan proteger principalmente a la población infantil y es un intento de reducir los índices de sobrepeso y obesidad que, según el Servicio Nacional de Salud, afecta en la actualidad a un 60 por ciento de los británicos.

Las nuevas reglas, que han sido calificadas de “draconianas” por la industria de la publicidad y de alimentos industrializados, limitan los comerciales de comida alta en grasa, sal y azúcar en la televisión a horario nocturno y aplican incluso en eventos en vivo, aunque no se refieren a pequeñas y medianas empresas que no tienen más de 250 empleados, por lo que las pizzerías locales, por ejemplo, podrán seguir pagando anuncios.

Papas fritas, botanas pasadas por aceite, pizzas, chocolates, dulces, pasteles, hamburguesas, refrescos, helados, pan dulce y jugos endulzados son algunos de los alimentos incluidos en la prohibición, como también cereales comerciales, yogurts, platillos preparados, nuggets de pollo y pescado rebozado.

La publicidad en línea también se limita. El plan original era prohibirla totalmente, pero se ha permitido que las empresas puedan seguir anunciándose en sus sitios web, redes sociales y aplicaciones, pero no pagar anuncios en Google, Bing o Facebook, por ejemplo, para aparecer en otros sitios web.

Estas restricciones no afectan a otros productos altos en azúcar o grasas, como aceite de oliva, miel o la Marmita, un alimento muy apreciado por los británicos y australianos, porque no se consideran alimentos dañinos como lo son, por regla general, los alimentos industrializados.

Esta medida se suma a la establecida en 2018 cuando el gobierno, siguiendo la pauta marcada por México, aumentó los impuestos a las bebidas azucaradas como refrescos y jugos envasados.

“Estamos comprometidos en el mejoramiento de la salud de nuestros niños y en combatir la obesidad”, declaró Jo Churchill, ministra de Salud Pública del Reino Unido. “El contenido que los más jóvenes ven puede tener un impacto en las elecciones que hacen y en los hábitos que se crean. Con niños que pasan más tiempo en línea, es vital que actuemos para protegerlos de publicidad dañina.”

Aunque en 2006 el actual primer ministro Boris Johnson era partidario de dejar que cada uno comiera lo que quisiera, la alta hospitalización de pacientes que contrajeron Covid-19 por tener problemas de salud como la obesidad, lo llevó a cambiar de opinión y a establecer como prioridad de salud pública de su gobierno el combate a la obesidad ya que es una condición que cuesta a los servicios de salud millones de libras esterlinas cada año.

En México, pese a la oposición de la industria de alimentos, se han hecho grandes avances en el combate a la obesidad en años recientes, empezando con reglas claras de etiquetado que indican los alimentos que son altos en calorías, grasas, sodio y azúcar.

Además de esto, Oaxaca y Tabasco ya prohibieron la venta de comida chatarra a niños y otros estados como Yucatán y Colima han prohibido la venta de esta comida en las escuelas. Además en la Cámara de Diputados se está gestando una reforma a la Ley General de Salud para prohibir la venta de refrescos y bebidas azucaradas en las escuelas de México.

En materia de publicidad, sin embargo, no hay regulación y las empresas pueden seguir anunciando sus productos sin mayor restricción en la televisión y en línea, haciendo uso de personajes o de celebridades para llegar con mayor efectividad a sus audiencias, por lo que corresponde a mamás, papás y tutores vigilar lo que consumen sus hijos por televisión como explica en este video de Alianza por la Salud Alimentaria, la doctora Susan Linn, psicóloga, activista y autora del libro Consuming Kids.

Más información bbc.com

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