Pájaro oculto en rama

 

La demanda de la organización Wild Justice acusa la falta de regulación en la liberación de aves de caza

En noviembre el Tribunal Superior de Londres revisará el caso presentado la semana pasada en contra del gobierno británico por la organización conservacionista Wild Justice respecto de la liberación de aves de caza en zonas protegidas.

La cacería es un “deporte” muy practicado en el Reino Unido por cierto sector de la sociedad. Para su divertimiento y satisfacción, cada año el Departamento de Medioambiente, Alimentación y Asuntos Rurlaes, DEFRA por sus siglas en inglés, libera millones de aves de caza como faisanes, perdices rojas, urogallos y otras aves silvestres, que son criadas y alimentadas solo para ser matadas por los “deportistas”.

Wild Justice ha presentado esta nueva demanda porque asegura que el gobierno ha establecido como zonas de caza extensiones de tierra de zonas en las que habitan aves y otros animales protegidos, poniéndolos en riesgo. Acusan a los funcionarios de no cumplir sus obligaciones legales de proteger los sitios de alto valor de conservación en Inglaterra.

En esta demanda aprovechan para cuestionar a las autoridades de la decisión de exceptuar la cacería de la “regla de seis”, es decir, de seis personas máximo por evento, impulsada para tratar de contener la epidemia de COVID-19. No tiene mucha lógica la excepción si se toma en consideración la declaración de la semana pasada de la secretaria del Interior, Priti Patel, sobre el incumplimiento a la regla si dos familias de cuatro personas cada una se encuentran y se reúnen a charlar en la calle.

Mark Avery, ornitólogo y uno de los tres cofundadores de Wild Justice explicó porqué la falta de regulación de las aves de caza es un problema para los hábitats protegidos. Así, explicó que cada año 47 millones de faisanes y 10 millones de perdices rojas no nativos son criadas y liberadas para ser cazadas. De ellas, dos tercios escapan y son matadas por predadores, vehículos o por enfermedad.

Dijo que hay evidencia de que estas aves de caza se alimentan de insectos en peligro y de plantas, lo que pone en desequilibrio la delicada ecología de estos sitios. Además, su excremento se suma al enriquecimiento excesivo de ecosistemas frágiles con nutrientes y la liberación de millones de aves de caza en la naturaleza también ha impulsado de manera antinatural a depredadores como zorros, cuervos y ratas.

Mark Avery dijo que el número de faisanes y perdices liberados para disparar cada otoño es diez veces mayor que hace 50 años, con una biomasa igual a la población total de aves silvestres del Reino Unido. “La escala es enorme, pero la caza de perdiz y faisán no está regulada en absoluto”, dijo el activista.

Lo interesante es que tratando de evitar este nueva demanda, DEFRA revisó sus lineamientos sobre la cacería de aves, coincidiendo con Wild Justice en principio que la legislación europea dispone que antes de la liberación de aves de caza se debe hacer un evaluación de las zonas protegidas, aunque un vocero de la entidad declaró que seguían haciendo las evaluaciones.

Sobre esta demanda, el director de comunicaciones de la British Association for Shooting and Conservation, que es codemandada, Christopher Graffius, dijo existe una guía que establece cuantas aves de caza pueden ser liberadas de forma segura cada año y que los propietarios de tierra que incumplen esa guía son sancionados.

“Wild Justice no solo está mirando a los sitios protegidos, está buscando enormes zonas de amortiguamiento a su alrededor", dijo Graffius. "Eso paralizaría efectivamente la caza en grandes áreas del campo, llevándose consigo todos los trabajos y el trabajo de conservación que hace".

Ya veremos qué se concluye en el tribunal de Londres. Esperemos que el juez que revise el caso no sea un tory con afición a la cacería.

Más información theguardian.com

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