Manos tras las rejas

 

El abogado de un influencer nigeriano, detenido en Dubái en junio y acusado en los Estados Unidos de fraude y lavado de dinero, dice que su cliente fue secuestrado por el FBI sin mediar proceso judicial de extradición.

Se trata de Ramon Abbas, un nigeriano con residencia en Dubái que alcanzó notoriedad en su cuenta de Instagram como Ray Hushpuppi, mostrando a sus 2.5 millones de seguidores su vida llena de lujos que incluyen automóviles de super lujo, aviones privados, residencias, teléfonos celulares de alta gama, etc.

El abogado de Abbas, Gal Pissetzky, sostiene que su cliente ha hecho su enorme fortuna como influencer en Instagram, “con millones de seguidores, con millones de personas que lo respetan y aman, y a quienes él ama, y eso es lo que hizo. En la sociedad actual, esto es un negocio.”

Las autoridades estadunidenses, sin embargo, tienen otra versión y acusan a Abbas y a otros hombres de múltiples fraudes que el diario The National reporta que fueron cometidos a un club de fútbol inglés no identificado, al banco más antiguo de Malta al que presuntamente defraudaron más de 13 millones de dólares, y a una empresa con domicilio en Edimburgo, Escocia, además de a varios usuarios de la red. Según la fiscalía estadounidense, Abbas, de 37 años, es culpable de lavado de millones de dólares por fraude cometido a través del esquema Business Email Compromise (BEC) y de otros esquemas fraudulentos.

Pero lo interesante del caso no es de qué se le acusa, sino cómo llegó de una prisión dubaití a un tribunal en Illinois, Estados Unidos.

Las autoridades de Dubái han declarado una y otra vez que Ray Hushpuppi fue extraditado hacia los Estados Unidos, pero entre esos países, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos, no hay firmado un tratado de extradición.

Frente a esta contradicción, un vocero del Departamento de Justicia de los Estados Unidos declaró que Abbas y sus presuntos cómplices fueron expulsados de Dubái, no extraditados, y trasladados a los Estados Unidos y en un correo electrónico señala “tendrán que preguntarles a ellos [autoridades dubaitís] por qué lo llaman una extradición.”

El abogado Pissetzky declaró a la BBC que todo el operativo fue un secuestro. “En mi opinión, el FBI y el gobierno aquí actuaron ilegalmente cuando lo secuestraron sin ningún proceso legal para hacerlo”, dijo el abogado. “No hubo extradición, no se tomaron medidas legales, no se llenaron documentos judiciales, simplemente fue un llamado al FBI. Él no es ciudadano de los Estados Unidos, los Estados Unidos no tiene ninguna autoridad para llevárselo.”

Sobre la expulsión, el abogado Pissetzky declara: “Si Dubái hubiera querido expulsarlo, lo hubieran expulsado de regreso a Nigeria. Nunca he escuchado de algo como esto. Hay una historia verdadera aquí.”

Con o sin extradición, Ramon Abbas ya compareció el 3 de julio en un tribunal de Chicago y ya el procedimiento penal en su contra inició con la presentación de cargos por parte del fiscal del caso Nick Hanna quien dijo: “Este caso tiene como objetivo un jugador clave en un gran conspiración transnacional, que estaba viviendo una vida de opulencia en otro país mientras supuestamente proporcionaba paraísos seguros para dinero robado en todo el mundo.”

Es de suponerse que el abogado Pissetzky primero se opondrá a la detención por las autoridades estadunidenses, tratando de demostrar que fue ilegal para lograr la liberación de su cliente, sin que sea procesado por los delitos principales de lavado de dinero y fraude. Sin duda es un proceso que seguirá llamando la atención por lo contradicción que está radicando en la forma legal bajo la que este hombre fue trasladado a los Estados Unidos y que deja abiertos muchos cuestionamientos.

Más información bbc.com / thenational.ae

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