Hélice de ADN

 

Está por definirse una inusitada petición de reconocimiento de paternidad presentada en un tribunal de Corea del Sur. Inusitada porque ha sido presentada por una mujer que fue abandonada a los dos años en Seúl y dada en adopción en los Estados Unidos y este tipo de demandas no suelen presentarse en el país asiático en contra de padres biológicos.

Se trata de Kara Bos, una mujer de 36 años que actualmente vive en Ámsterdam, Países Bajos, con su esposo e hijos. Ella fue abandonada en 1983 en un centro comercial en Seúl cuando tenía dos años y logró identificarse con la policía como Kang Mee-sook. En 1984 fue enviada a los Estados Unidos donde fue adoptada por el matrimonio Bedell, quienes le cambiaron el nombre a Kara Bos.

No fue sino hasta que se convirtió en madre por primera vez hace cinco años que sintió la necesidad de buscar sus raíces. Así, se hizo una prueba de ADN y a través del sitio MyHeritage, en 2016 encontró que tenía relación con un estudiante coreano de 22 años que luego le presentó a una prima. Así fue como encontró que es media hermana de las madres de estos jóvenes y que tienen en común a su padre, un hombre de 85 años que hasta ahora ha sido identificado como Oh.

La comunicación con sus sobrinos fue rota cuando las madres de los jóvenes así lo ordenaron, negándose a atender los llamados de Kara quien quiere saber por qué fue abandonada y quién es su madre, respuestas que solo su padre biológico puede darle.

Ante el cierre de comunicación, Kara Bos se presentó ante un tribunal de lo familiar de Seúl pidiendo el reconocimiento de paternidad. Esta acción judicial le dio la oportunidad de conocer la dirección de Oh. Cuando ella se presentó en el umbral del lujoso departamento de Oh en Seúl, no obtuvo ninguna respuesta de ese hombre que la miró fríamente, sin dirigirle la palabra. Posteriormente sus medias hermanas le bloquearon el paso impidiéndole el acceso al padre que tienen en común.

Como parte del proceso judicial, Kara pidió que se ordenara a Oh que se hiciera una prueba genética. Esta prueba concluyó que hay el 99.9981 por ciento de probabilidades de que sean padre e hija.

El 12 de junio el tribunal de lo familiar dictará el falló sobre el reconocimiento de paternidad y se trata de una decisión esperada porque podría abrir la puerta para que más personas nacidas en Corea que fueron adoptadas en el extranjero obtengan el reconocimiento de sus orígenes biológicos.

En realidad, no son muchas las demandas como la que Kara Bos ha presentado, pese a que en 1984 ella fue una de las 7,900 personas entregadas en adopción en el extranjero. En total, desde que terminó la guerra de Corea en 1953 se estima que unos 167,000 bebés coreanos han sido entregados al extranjero para adopciones internacionales.

En Corea del Sur sigue habiendo mucha renuencia de los padres biológicos hablar de los hijos que fueron entregados en adopción, mucho de ello por el estigma social que sigue representando el tener hijos fuera del matrimonio, lo que pone una gran presión sobre las madres solteras que se encuentran sin apoyo y con un hijo no reconocido. Por esto, muchos de los coreanos que fueron adoptados en el extranjero y que están regresando al país, están abogando por mayor apoyo del gobierno y de la sociedad a las madres solteras.

Para Kara Bos, el tener información sobre sus orígenes es su derecho. “Tenemos el mismo derecho que nuestros padres a conocer la verdad sobre nuestro pasado, especialmente ahora que somos adultos”, declara Kara Bos a nombre de todos los adoptados que están deseosos de tener información sobre sus orígenes.

La demanda por paternidad presentada por Kara Bos “será un importante precedente no solo para los adoptados coreanos en el extranjeros sino también para los adoptados internacionalmente de otros países”, declaró Simone Eun Mi, una mujer que fue adoptada y que aboga por los derechos de los adoptados de conocer sus orígenes. “Los adoptados coreanos son los más grandes en la adopción entre países y nuestros logros y nuestros fracasos pueden ser un ejemplo para las comunidades de adoptados en todo el mundo.”

Durante el proceso presentado por Kara, Oh no se ha presentado ni ha tenido representación de un abogado. De ganar Kara el caso, sus medias hermanas ya no pueden evitarle que tenga contacto con su padre, pero no obliga a este hombre a encontrarse con ella y menos a darle las respuestas que está buscando, según señaló el abogado de Kara, Yang Jeong-eun.

Para ella el litigio habrá valido la pena porque ha subrayado el dolor y el rechazo que los adoptados coreanos enfrentan en su país de nacimiento cuando están en búsqueda de sus orígenes.

“Para ser honesta, como lo siento es un derecho fundamental para nosotros como niños abandonados conocer nuestro pasado, esto también tiene que hacerse”, dijo Kara Bos. “Más y más de nosotros estamos regresando por respuestas y la sociedad coreana necesita cambiar y permitir que esta vergüenza se convierta en reconciliación y perdón.”

Más información nytimes.com

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