Formación de soldados con armas

 

El ombudsman de Montenegro, Sinisa Bjekovic, acusó a las fuerzas armadas del país de violar los derechos humanos de soldados y demás integrantes del ejército al prohibirles participar en las manifestaciones y protestas que han estado ocurriendo a instancias de la iglesia ortodoxa serbia.

Desde diciembre de 2019 a marzo de este año, miles de manifestantes que apoyan a la iglesia ortodoxa serbia estuvieron manifestándose en Montenegro dos veces a la semana para expresar su descontento con el contenido de una nueva ley que obliga a las iglesias y organizaciones religiosas a hacer un listado de todas sus propiedades en el país, demostrando esa propiedad. La iglesia ortodoxa serbia, que lleva una mala relación con el gobierno, expone que la finalidad de la ley es despojarla de sus bienes.

Para evitar que la ley entre en vigencia, ciudadanos pro-Rusia y pro-Serbia han protagonizado estas manifestaciones que solo se detuvieron por la pausa impuesta en el mundo por el COVID-19, pero que podrían reanudarse pronto.

El 11 de marzo, el ejército suspendió a Darko Mrvaljevic, un oficial que participó en una de estas marchas. La suspensión obedeció a que incumplió la regla impuesta en febrero de 2020 por el general Dragutin Dakic, jefe de las fuerzas armadas, quien advirtió a los integrantes del ejército que quien participara en estas marchas sería suspendido y arriesgaba el despido, señalando que no hay lugar en el ejército para aquellos que colocan a la iglesia por encima de la ley.

El general Dakic dijo que los soldados tienen un deber de defender el estado de conformidad con sus leyes y la Constitución y que no pueden tomar parte de manifestaciones políticas.

En una entrevista para un programa de la televisora Vijesti, el general enfatizó que era especialmente inaceptable que los oficiales participaran en protestas con visibles implicaciones políticas y donde las bandera de otro estado, es decir, las serbias, eran mostradas.

Este miércoles, el ombudsman de Montenegro, Sinisa Bjekovic, dijo que las fuerzas armadas estaban violando el derecho de las personas a reunirse pacíficamente al haber prohibido a los oficiales y soldados su participación en estas protestas de índole religiosa. Señaló que la libertad de palabra y de culto son derechos constitucionales: “La participación en las protestas de la iglesia solo puede ser prohibida si los oficiales o soldados usan uniforme [militar]”, aclaró el ombudsman Bjekovic.

Como respuesta al ombudsman, el Ministerio de Defensa de Montenegro mantuvo la prohibición, señalando que las protestas eran de índole político y que estaban fuera de los límites del personal de las fuerzas armadas. “Eran mensajes políticos y miembros de partidos políticos en las protestas. Ellos públicamente insultaron a las personas que se declaraban montenegrinos y al estado de Montenegro”, aclaró el Ministerio.

Una interesante controversia que en estos momentos en que se están generando tantas manifestaciones en varios puntos del planeta plantea la cuestión del papel de los integrantes de las fuerzas del orden quienes, además de ser soldados, siguen siendo ciudadanos.

Más información balkaninsight.com

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