Seúl, Corea del Sur

 

Un interesante caso se está ventilando en los tribunales del Corea del Sur y se refiere a la negación de una visa de residencia a un cantante nacido en Corea, con nacionalidad estadunidense y que no prestó el servicio militar.

El caso fue presentado ante los tribunales coreanos por Steve Seung Jun Yoo, también conocido como Yoo Seung-jun, un excantante del fenómeno musical conocido como K-pop, cuando el consulado de Corea del Sur en Los Ángeles, California, Estados Unidos, le negó la expedición de una visa de residencia F-4.

Yoo Seung-jun nació en Corea del Sur, pero obtuvo la nacionalidad estadunidense en 2002 y al haberla obtenida renunció a su nacionalidad coreana para evitar prestar el servicio militar obligatorio en su país de nacimiento.

En Corea del Sur, el servicio militar es obligatorio para todos los nacionales varones mayores de 19 años. La prestación de esta obligación tiene algunas excepciones como a atletas que ganan medallas olímpicas o importantes títulos deportivos, y también se conceden excepciones en las artes a pianistas, violinistas y bailarines de ballet, pero no a cantantes K-pop, directores ni actores.

Desde 2002, la oficina de recursos humanos del ejército, Military Manpower Administration, MMA, y el Ministerio de Justicia, prohibieron, conforme con las disposiciones migratorias, la residencia de Yoo Seung-jun en Corea del Sur con fundamento en “la salvaguarda de intereses y seguridad del estado”.

Yoo o Steve Seung pidió en octubre de 2015 a un tribunal de primera instancia en Seúl que se retirara la prohibición para su residencia en el país, pero la decisión le fue contraria hasta que, llegado el caso la Suprema Corte, el máximo tribunal concedió una oportunidad al cantante señalando que las decisiones de instancias inferiores no habían considerado las razones del Ministerio de Justicia para prohibir la emisión de la visa de residencia F-4 y regresó el asunto para su revisión al Tribunal Superior de Seúl.

La semana pasada, el Tribunal Superior de Seúl concluyó que la negativa de la expedición de la visa de residencia es ilegal y pidió a las autoridades pertinentes que reconsideraran la prohibición y expidieran la visa.

Conocida la decisión, el ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Sur declaró lo siguiente: “Pediremos a la Suprema Corte que revise nuevamente el caso. Estaremos coordinándonos cercanamente con el MMA y el Ministerio de Justicia en el proceso”.

Yoo ha argumentado ante los tribunales que la prohibición es injusta porque muchas otras personas han obtenido otra nacionalidad para evitar hacer el servicio militar, pero no han sido penalizados de la misma manera.

Las autoridades, a su vez, argumentan que no están violando los derechos de este hombre al concederle visas de turista con periodo de visita más cortos y que no le están negando la entrada al país.

La visa de residencia F-4 concede a sus tenedores casi los mismos derechos que a los coreanos.

Es interesante notar que las leyes migratorias conceden varios derechos a los llamados “coreanos con nacionalidad extranjera”, pero en este grupo no se cuentan los casos como los de Yoo que renunciaron a su nacionalidad para no prestar el servicio militar.

Los coreanos que se quedaron en su país y prestaron el servicio militar deben estar complacidos con la decisión de las autoridades de seguir impulsando el caso y negar el regreso como residente a Yoo.

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