Preparando vacuna

 

El pasado jueves la legislatura del estado de Nueva York, Estados Unidos, aprobó una reforma de ley para eliminar la excepción a la obligación de vacunar a los hijos por motivos religiosos. La reforma fue rápidamente firmada por el gobernador Andrew Cuomo por lo que se trata de una ley vigente.

La ley en el estado de Nueva York establece la obligatoriedad de vacunar a los niños que acudan a estancias infantiles y escuelas, pero hasta la semana pasada disponía dos excepciones, una cuando un médico certifica que las vacunas pueden ser riesgosas para el niño y la otra por motivos religiosos. Respecto de esta última los solicitantes no tenían que explicar conforme a su fe en qué basaban la excepción, aunque sí ser lo suficientemente convincentes en su razón para que las autoridades educativas concedieran la excepción.

Frente al peor brote de sarampión en décadas en el estado, los legisladores acordaron eliminar la excepción de motivos religiosos por lo que ahora sólo se podrá excusar de las vacunas a niños por razones estrictamente médicas.

Desde septiembre pasado se han registrado 854 casos de sarampión, centrados en las comunidades ortodoxas judías de la ciudad de Nueva York y en condado de Rockland. En ambas localidades, las autoridades han calificado de crisis a los brotes por poner en riesgo la salud del público en general, particularmente de niños pequeños, embarazadas, adultos mayores y de quienes tienen comprometidos sus sistemas inmunes como enfermos de cáncer.

Si bien la mayoría de los padres judíos vacunan a sus hijos, hay un sector que teme hacerlo. A ellos la Unión Ortodoxa y el Consejo Rabínico de América escribieron un mensaje: “Hay obligaciones halájicas (religiosas) de cuidar la propia salud, así como tomar medidas para prevenir daños y enfermedades, y la ley judía difiere al consenso de los expertos médicos para determinar y recetar las respuestas médicas adecuadas a la enfermedad y la prevención”.

Desde hace años se ha gestado un movimiento antivacunas que nace en parte de la desinformación sobre el tema. Así, se ha llegado a vincular las vacunas con el autismo, una relación que ha sido desmentida por no tener fundamento científico.

Incluso la semana pasada la actriz Jessica Biel se vio en medio de una controversia por aparecer en publicaciones que parecen apoyar al movimiento antivacunas, lo que ella ha negado fehacientemente.

Respecto de la reforma aprobada en Nueva York, el gobernador del estado Andrew Cuomo dijo lo siguiente: “Entiendo la libertad religiosa. Todos lo hacemos. He escuchado la teoría de los antivacunas, pero creo que ambos quedan sobrepasados por los riesgos a la salud pública”.

El movimiento antivacunas ha tratado de tomar ventajas de la excepción que se concede por motivos religiosos y en Australia incluso crearon una iglesia falsa a la que se invitó a los padres a unirse para evitar vacunar a sus hijos en edad escolar.

Frente a esta situación y como respuesta a un brote de sarampión detectado en el parque de diversiones de Disneylandia en Anaheim, el estado de California eliminó desde 2016 la excepción a las vacunas por motivos religiosos. Con esta medida el número de niños vacunados aumentó.

De acuerdo con información de la Facultad de Medicina de la UNAM, la actual vacuna contra el sarampión fue avalada en 1971. Se trata de la vacuna Enders-Edmonston que combina el sarampión con los virus de la rubéola y de la parotiditis.

El esquema recomendado de vacunación es de dos dosis, la primera después del primer año y el refuerzo entre los 4 y 6 años. Es una vacuna con una eficacia del 95 por ciento, pero que puede presentar como reacciones adversas fiebre, erupción, síntomas articulares, trombocitopenia, parotiditis, encefalopatía o sordera.

En México el esquema de vacunación es obligatorio para niños en edad escolar.

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