Denegación de visa

 

Este jueves, la Corte de Distrito de Incheon, Corea del Sur, rechazó la demanda presentada por una familia de angoleños en contra de la decisión del departamento de inmigración de negarles la calidad de refugiados. Se trata de una familia con cuatro niños menores de 10 años que ha estado viviendo cuatro meses en la zona de tránsito del aeropuerto de Incheon, suburbio de Seúl.

La demanda fue presentada en febrero por Nkuka Lulendo, nacido en Angola y que mudó su residencia a corta edad a la República Democrática del Congo en búsqueda de mejores oportunidades de vida. Lo acompañan su esposa y cuatro hijos, todos menores de 10 años.

La familia llegó a Corea del Sur con visas de turista el 28 de diciembre de 2018. Conforme con la ley migratoria vigente en el país asiático, quienes buscan obtener la calidad de refugiados lo deben solicitar en el puerto de entrada en un plazo determinado. Así, el 9 de enero Nkuka Lulendo y su familia pidieron dicha calidad migratoria. La petición les fue negada pues las autoridades concluyeron que no tenían “razones claras” para buscar el asilo. Nkuka Lulendo dice que tiene temor de sufrir persecución por las autoridades angoleñas por haber ido a vivir a la República Democrática del Congo.

La Corte de Distrito de Incheon concluyó este jueves que “aunque es cierto que los demandantes están en una situación lamentable”, ellos “no señalaron problemas con el procedimiento” en la decisión de las autoridades migratorias. Por tal motivo, la sentencia sostiene la decisión que niega el asilo calificándola de “legítima”.

Los grupos de derechos humanos que apoyan la petición de los Lulendo aseguran que el error procedimental yace en la decisión de las autoridades de requerir una presolicitud de asilo para identificar a los “falsos” refugiados de los “genuinos”. Además, aseguran, se les negó la calidad de refugiados sin habérseles dado una explicación apropiada.

Ahora, la familia Lulendo, que ha estado viviendo en el aeropuerto durante los últimos meses, está analizando la posibilidad de presentar una apelación, según lo confirmó Kim Ji-yun, uno de los activistas que respaldan su caso.

Esta decisión judicial se presenta en estos momentos en que el tema de la migración se ha convertido en parte de la agenda política del gobierno que ha propuesto una revisión de la Ley de Refugiados y demás leyes migratorias para endurecer sus previsiones.

“No nos oponemos a los refugiados reales. Nos oponemos a aquellos que vienen a Corea a ganar dinero”, dijo dando la bienvenida a la sentencia Lee Jeong-mi quien lidera un grupo en contra de los refugiados. “Actualmente, trabajadores ilegales extranjeros solicitan el estatus de refugiados y la ley de refugiados está siendo explotada”.

Más información koreaherald.com

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