El juez que en Oslo revisa la demanda que la organización World Wide Fund for Nature, WWF, presentó en contra de Noruega por la cacería de lobos, ordenó como medida precautoria el cese de la cacería de estos animales en tanto se revisa el fondo del asunto.
La demanda fue presentada este mes ante una Corte de Distrito de Oslo en contra del estado de Noruega bajo el argumento de que permitir la cacería de lobos fuera de las áreas protegidas es violatoria de las leyes de protección a vida silvestre de Noruega y de los tratados internacionales que ha suscrito.
Noruega ha establecido zonas protegidas donde está prohibido cazar lobos, pero se permite la cacería en los condados de Østfold, Oslo, Akershus y Hedmark. Según los medios, desde que se hizo posible la caza de lobos, se han matado a cinco lobos.
“La Corte de Distrito de Oslo ha tomado una importante decisión al detener la actual cacería de lobos. Ahora queremos que siga el proceso en el tribunal donde los jueces decidirán si la administración noruega de lobos está incumpliendo las leyes noruegas y sus obligaciones internacionales”, declaró este martes, una vez que se expidió la orden cautelar, Ingrid Lomelde, directora del departamento de políticas de WWF.
Ante la corte, WWF sostiene que los lobos están completamente protegidos en la lista de Noruega de especies “en peligro crítico” por lo que no hay cabida a excepciones.
En esta demanda, respaldan al estado la asociación noruega de agricultores, Norges Bondelag, para la cual la medida tomada este martes tendrá efectos adversos en la producción de alimentos. Las asociaciones de propietarios de bosques, Skogeierforbundet, y, por supuesto, de caza y pesca, Norges Jeger- og Fiskerforbund, también respaldan al estado en este proceso legal.
En Suecia, en 2015 una organización protectora de animales también presentó su caso para detener la cacería de lobos. Pese a que una corte de primera instancia logró detener el inicio de la caería de lobos aprobada por el Parlamento, una corte de apelaciones de Gotemburgo dio luz verde a los cazadores para que redujeran el número de lobos que existen en Suecia, cazando a 36 de ellos.
El caso no fue llevado a instancias superiores porque, como lo explicó Oscar Alarik, consejero legal de la Sociedad Sueca de Conservación de la Naturaleza, no tenía sentido ya que, aunque ganaran su caso, podría ser muy tarde para los lobos.
La decisión de reducir el número de lobos en Suecia fue tomada por el Parlamento porque consideró que los lobos se habían convertido en una especie invasiva en ciertas regiones, razón por la que su número debía ser reducido en casi el diez por ciento.
Ya veremos qué deciden los magistrados noruegos respecto de la población de lobos.
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