Mazo judicial

Este martes, una corte de apelaciones falló en contra de Rebecca Steinfeld y Charles Keidan, una pareja británica que quiere unirse bajo el esquema de uniones civiles o de convivencia, las cuales en el Reino Unido se encuentran restringidas a parejas del mismo sexo.

Rebecca Steinfeld, de 35 años, y Charles Keidan, de 40, llevan juntos desde noviembre de 2010 y tienen un hijo. No desean contraer matrimonio por considerar que es una institución “patriarcal”, pero desean asegurar jurídicamente su unión para lo cual consideran que la figura jurídica perfecta es la sociedad o unión de convivencia, “una institución social moderna que confiere casi los mismos derechos y obligaciones que un matrimonio, pero sin su historia y expectativas sociales”, en palabras de Rebecca Steinfeld.

En febrero de 2016, una juez de primera instancia rechazó el recurso que presentaron respecto de la Ley de Sociedades de Convivencia de 2004. La pareja argumenta que la ley es violatoria de sus derechos humanos protegidos por la Convención Europea de Derechos Humanos, particularmente el artículo 14 que prohíbe la discriminación, y el artículo 8 que protege el derecho a la vida privada y familiar.

La juez concluyó que “así como el Reino Unido no tenía obligación de extender el matrimonio a parejas del mismo sexo, nunca ha tenido la obligación de extender las sociedades de convivencia a parejas heterosexuales. La negativa a otras formas de reconocimiento formal abiertas a parejas del mismo sexo, no equivale a una interferencia estatal ilegal con el derecho a la vida familiar o a la vida privada de los reclamantes, más de lo que la negación del matrimonio a parejas del mismo sexo era antes de la entrada en vigor de la ley de 2013”.

Los magistrados de la corte de apelaciones concluyeron que la ley sí es discriminatoria de parejas heterosexuales y que dicha discriminación podría ser duradera, pero dos de ellos votaron a favor de concederle al gobierno más tiempo para revisar los términos de la ley, pese a que una magistrada opinó que ese cambió debía ser impulsado desde el judicial al fallar a favor de Rebecca y Charles.

“Esto es muy frustrante. Ha sido una estrecha victoria para el gobierno. Los magistrados aceptaron que el gobierno está viviendo de tiempo prestado y que hay una potencial violación de sus derechos”, declaró afuera del tribunal la abogada Louise Whitfield de la firma Deighton Pierce Glynn, representante de la pareja.

“La magistrada Arden dijo que al gobierno ya se le había acabado el tiempo. Los otros dos magistrados, empero, permitieron al gobierno un poco más de tiempo para considerar el asunto”, concluyó la abogada Whitfield.

Charles Keidan, por su parte, dijo: “Estamos resueltos a seguir con nuestra batalla. Hay 3 millones de parejas del mismo sexo que cohabitan en este país. Queremos recurrir esta decisión ante la Corte Suprema, pero esperamos que no sea necesario. La derrota es dura de aceptar el día de hoy, pero nos da la nueva oportunidad de reagruparnos y seguir. Ahora tenemos el apoyo de varios partidos”.

La Isla de Man, en el Mar de Irlanda entre Irlanda y la Gran Bretaña, que, aunque no forma parte del Reino Unido depende de la corona británica, es el lugar más cercano donde las uniones de convivencia civiles se permiten tanto para parejas homosexuales como heterosexuales a diferencia de lo que sucede en el Reino Unido.

Tomando ventaja de esta posibilidad, en octubre de 2016 Adeline Cosson, de 24 años de edad, y Kieran Hodgson, de 22 se convirtieron en la primera pareja británica en unirse mediante una sociedad de civil o de convivencia y no han sido los únicos pues más parejas británicas han decidido viajar a la isla para legalizar sus uniones sin necesidad de celebrar un matrimonio.

Más información theguardian.com

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