Pista de atletismo

 

En Corea del Sur se está ventilando un caso en contra de un entrenador a quien una atleta de 22 acusó de haberla agredido física y verbalmente con golpes e insultos. La joven cometió suicidio meses después de haber presentado denuncia de los hechos.

Las acusaciones implican a un club semi profesional de tri-atletismo propiedad de la Ciudad Gyeongju, en contra del entrenador, Kim Gyu-bong, un médico del equipo y dos compañeras de equipo de mayor antigüedad, en contra de quienes Choi Suk-hyeon, una atleta de 22 años, presentó denuncia en febrero de este año ante la policía de la provincia de Gyeongbuk por años de maltrato físico y verbal. También presentó en abril una petición ante la Federación Coreana de Triatlón y el Comité Olímpico, exponiendo su caso.

El 22 de junio, antes de suicidarse, la joven envió un mensaje de texto a su madre en el que le pidió que expusiera los abusos de “estas personas” presumiblemente refiriéndose al entrenador y demás denunciados.

En mayo, la policía de Gyeongju recomendó a la fiscalía la presentación de cargos por los hechos, pero no fue sino hasta el 3 de julio cuando, finalmente, se inició la investigación de los actos ilícitos.

El suicidio de la joven puso de manifiesto una cultura deportiva de abusos y maltrato de tal forma que el 2 de julio el Ministerio de Deportes, Cultura y Turismo inició una investigación y la realización de una auditoría la Federación Coreana de Triatlón y el Comité Olímpico para analizar estas denuncias.

Adicionalmente, este 6 de julio se verificó en la Asamblea Nacional una sesión especial pera discutir el caso. Durante esta sesión dos compañeras del equipo de triatlón de Choi se presentaron respaldando sus acusaciones. No presentaron antes la denuncia por miedo a represalias.

Estas jóvenes declararon que tanto como 10 días al mes eran agredidas verbalmente e incluso golpeadas por el entrenador, el médico y dos compañeras de mayor jerarquía. Dijeron que la mayoría de las veces el abuso era en relación con los bocadillos que consumían, como nueces, un refresco o un durazno, advirtiéndoles que tenían que cuidar su peso.

Durante esta audiencia el entrenador Kim negó haber golpeado ni humillado verbalmente a ninguna atleta. “No he atacado físicamente (a nadie). Detuve al médico del equipo después de haber escuchado el sonido de golpes a Choi”, declaró el entrenador.

En Japón, en 2012, se presentó un caso semejante respecto de un entrenador de básquetbol en una escuela secundaria que fue encontrado culpable de haber golpeado a un estudiante de 17 años, que al día siguiente de este hecho cometió suicidio. En la nota que dejó este joven explicó que no podía soportar la dura disciplina del entrenador.

Al año siguiente, quince jóvenes del equipo olímpico femenino japonés de judo denunciaron a su entrenador ante el Comité Olímpico Japonés (COJ) porque las disciplinaba con sables de bambú como los utilizados en la práctica del kendo y las abofeteaba.

Estos casos abrieron la puerta para que se denunciara esta cultura abusiva dentro del deporte y es probable que el caso de Choi Suk-hyeon logre el mismo efecto en Corea del Sur.

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