Kensington

Las autoridades de la Ciudad Real de Kensington y Chelsea, el municipio más pequeño de Londres, han dado autorización al cantante británico Robbie Williams para construir una piscina y un gimnasio subterráneo en su residencia en Kensington, pese a la oposición de su vecino, el guitarrista de Led Zepellin, Jimmy Page.

La oposición de Jimmy Page al proyecto de construcción radica en que, al ser una obra subterránea, se podrían dañar los cimientos de su mansión Tower House que está listada como Grado I, es decir, como una construcción de excepcional interés.

Al respecto, los representantes de Robbie Williams han asegurado que las obras de ampliación de su residencia, listada como Grado II, edificios particularmente importantes, están dentro de lo establecido en las leyes de construcción y que los daños a propiedades vecinas serían insignificantes.

Durante seis meses ambos vecinos han estado discutiendo las obras ante el Comité de planeación de Kensington y Chelsea hasta que finalmente estas han dado luz verde al proyecto, con condiciones, una de ellas, que la construcción no iniciará sino hasta que los concejales hayan recibido garantías de un monitoreo independiente de la vibración y movimiento de la tierra. Además, Williams deberá presentar fianza suficiente para responder por cualquier daño que su obra ocasione o por incumplimiento de las condiciones del permiso.

El pleito entre Page y Williams no es nuevo. En 2016, Robbie Williams acusó a Page de sentarse fuera de su casa para grabar a los trabajadores y ver si estaban haciendo mucho ruido. “Los trabajadores llegaban y él estaba durmiendo en su jardín esperando. Es como una enfermedad mental”, escribió Williams sobre Page, aunque luego le ofreció disculpas.

En esa ocasión, los constructores que trabajaban en la casa de 17 millones de libras esterlinas de Robbie Williams, tuvieron que pagar una multa de 4,670 libras esterlinas por exceso de ruido.

El distrito de Kensington es uno de los más exclusivos de Londres, lo que no lo exenta de problemas, por el contrario. Las autoridades han estado muy ocupadas resolviendo problemas entre vecinos, no sólo el asunto entre Williams y Page, sino otros, como el color de las fachadas de las casas. Así, una decisión que tomaron de ordenar a la propietaria de una casa pintada de rojo y blanco a pintarla en color claro llegó a tribunales donde se falló a favor de la propietaria. En este caso el juez concluyó que mantener la orden del concejo sería dar poder a las autoridades para ordenar la remoción, alteración o volver a pintar propiedades sólo porque a los funcionarios no les guste la apariencia de lo que se ha creado, es decir, por razones puramente estéticas.

Más información theguardian.com

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