Fachada de la casa en Kensington

Un juez del Tribunal Superior de Londres desechó la orden emitida por la Ciudad Real de Kensington y Chelsea que ordenaba a la propietaria de una casa valuada en millones de libras esterlinas a repintar de blanco la fachada pintada actualmente en rayas rojas y blancas.

Con fundamento en el artículo 215 de la Ley de Planeación de Ciudades y del País de 1990, las autoridades del municipio más pequeño de Londres ordenaron a Zipporah Lisle-Mainwaring, propietaria de una residencia en South End, Kensington, a pintar de blanco la fachada de su casa en un plazo de 28 días.

"La condición y la apariencia de la propiedad, particularmente las rayas pintadas de rojo y blanco en la elevación frontal, es incongruente con el paisaje de calle de South End y el área local”, se lee en la orden emitida en marzo de 2015.

Zipporah Lisle-Mainwaring, quien según la comidilla local pintó así la residencia, que es usada como almacén, como represalia en contra del vecindario por no haberle permitido derribar la casa para construir una nueva, recurrió sin éxito la orden ante las autoridades administrativas. Por eso decidió llevar su caso ante los judiciales en donde esta semana un juez le ha concedido la razón.

El juez ha desechado la orden de repintar la casa porque considera que está mal fundamentada pues considera que el artículo 215 sólo es aplicable cuando la propiedad necesita reparaciones o mantenimiento, pero no es aplicable cuando medien razones de estética.

“Un chillón esquema de colores puede haber surgido debido a la excentricidad de un propietario o debido a un pique. La sección no se aplica de manera diferente a la última que a la primera ", escribió en su resolución el juez Gilbert, explicando que las razones para pintar de determinada manera una fachada no son necesarias de ser expuestas por el propietario.

El juez consideró que mantener la orden sería dar poder a las autoridades para ordenar la remoción, alteración o volver a pintar propiedades sólo porque a los funcionares no les guste la apariencia de lo que se ha creado, exclusivamente por razones estéticas.

“Por tanto, soy de la opinión de que es inapropiado usar la sección 215 para alterar un esquema de pintura legítimo, cuando no hay evidencia de que quiera que se de mantenimiento o se repare la propiedad”, concluyó el juez.

Así que, para malestar de sus vecinos, la casa de Zipporah Lisle-Mainwaring podrá seguir pintada como dulcería, hasta en tanto una instancia mayor no deseche esta decisión.

Más información theguardian.com

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