La semana pasada los manglares y fauna que sobrevivían en el Malecón Tajamar, en Cancún, Quintana Roo, después de que el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) realizó obras de urbanización en la zona, fueron arrrasados en sólo dos días, generando el descontento de la sociedad, pero como la famosa obra de Gabriel García Márquez, “Crónica de una muerte anunciada”, esta es la crónica de un ecocidio anunciado.

El “Proyecto Malecón Cancún”, conocido ahora como “Malecón Tajamar”, se consideró procedente desde el 5 de agosto de 1992, mediante el oficio D.O.O.DGNRE.4110372, emitido por la Dirección General de Ordenamiento Ecológico e Impacto Ambiental, del Instituto Nacional de Ecología.

Posteriormente, en el Acuerdo de Coordinación para el Ordenamiento Ecológico de la región denominada Sistema Lagunar Nichupté, Cancún, Quintana Roo, publicado en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Quintana Roo el 30 de noviembre de 1994, se asignó al área una política de Aprovechamiento para Desarrollo Urbano y Turístico de Densidad Baja (Unidad Territorial de Gestión Ambiental T-20).

En el primer lustro de este siglo, FONATUR decidió avanzar en este proyecto y presentó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) la manifestación de Impacto Ambiental para que se autorice el desarrollo urbano, autorización que fue otorgada en julio de 2005.

Así, en 2006 FONATUR dio inicio a los trabajos de urbanización y lotificación, siendo la etapa de construcción la que corresponde a los inversionistas que adquirieron los lotes.

Respecto a la flora y fauna, el documento presentado por FONATUR hace 11 años reconoce la aplicación de la Norma Oficial Mexicana NOM-022-SEMARNAT-2003 “Que establece las especificaciones para la preservación, conservación, aprovechamiento sustentable y restauración de los humedales costeros en zonas de manglar” y la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2001 (NOM-059-ECOL-2001) “Que determina las especies y subespecies de flora y fauna silvestre terrestres y acuáticas en peligro de extinción, amenazadas, raras y las sujetas a protección especial y que establece especificaciones para su protección”.

Sin embargo, en referencia al manglar, acepta que “la vegetación hidrófila en el predio se perderá irremediablemente”, y lo justifica y minimiza al señalar que “este tipo de vegetación, cuenta con una amplia distribución en la entidad; de tal manera que los cambios a nivel regional y en el sitio con seguridad no afectarán sus poblaciones, y, en consecuencia no se verán amenazadas por la realización del proyecto”.

Sobre la fauna afirmó que se cuidaría “que no se mate, capture o moleste a la fauna existente en el sitio”, y afirma que los animales que no huyan serán reubicados, así se dice que “si fuera necesario, se reubicarán los individuos que no se desplacen a los predios contiguos, y que pudieran resultar afectados por la construcción del proyecto propuesto”.

La manifestación de impacto ambiental de FONATUR, y que aprobaron las autoridades ecológicas, concluye que “los efectos adversos en su mayoría son poco significativos y presentan medidas de mitigación o control”.

Así, las autoridades en materia ambiental consideran que la tala de manglares se realizó dentro del marco legal. Sin embargo, cabe destacar que se trata de una maniobra de FONATUR para facilitar que los 22 inversionistas que adquirieron los lotes puedan iniciar la construcción de sus proyectos.

De no haber realizado FONATUR el desmonte antes del 8 de febrero, en el marco de la manifestación de impacto ambiental que se autorizó al organismo, las labores las hubieran tenido que realizar los inversionistas, pero la normatividad actual les impide destruir el manglar.

El asunto no ha concluido y, tal vez, FONATUR al final tendrá que hacer frente a acciones legales de algunos de los 22 inversionistas que adquirieron lotes en Malecón Tajamar y que puedan verse impedidos para realizar sus proyectos.

Esta no es la única zona que está en riesgo, ya que colindantes a Malecón Tajamar existen cuando menos 16 kilometros cuadrados adicionales de manglar, que puede ser que también esten considerados para ser urbanizados tarde o temprano.

Malecon Tajamar antes de la devastación, en donde ya aparece la urbanización realizada por FONATUR

El Malecon Tajamar después de la destrucción del manglar y la fauna

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