La semana pasada el gobierno del estado de Veracruz presentó ante el Congreso local una iniciativa para reducir el consumo de alcohol entre niños y jóvenes, entre ellas el cierre a las dos de la mañana de establecimientos expendedores de bebidas alcohólicas y un aumento a la pena aplicable a la persona que venda o proporcione alcohol a un menor.

Para algunos resulta novedoso que en el Código Penal de la entidad se incluya como delito el que se facilite alcohol a menores, sin embargo lo único que queda claro es la ignorancia en el tema ya que en el Código vigente esta ya es una conducta que se encuentra tipificada en el artículo 285.

El citado artículo sanciona la corrupción de menores y prevé que se aplicará una pena de cuatro a doce años de prisión a quien procure, facilite, induzca u obligue a un menor a, entre otras conductas, consumir bebidas embriagantes u otras sustancias nocivas para la salud.

Las penas se aumentarán en una mitad, en los casos en que se venda o expenda bebidas alcohólicas u otras sustancias nocivas para la salud a menores de dieciocho años para su consumo.

En la reforma veracruzana lo que se propone es aumentar la pena mínima de cuatro a seis años de prisión y se agrega la palabra “provea”.

Todos lo códigos penales locales sancionan el permitir que los menores consuman alcohol, adicionando en algunos casos otras conductas como el fomentar, proporcionar o favorecer.

Pero esto no ha sido suficiente y sigue siendo socialmente aceptado el dar alcohol a los menores en las fiestas o eventos sociales como quince años y graduaciones porque “ya están grandes”, “todos lo hacen”, “nadie viene si no hay alcohol”.

El problema es cuando suceden accidentes, congestiones alcohólicas y hasta muertes, ya que nadie quiere aceptar la responsabilidad.

Existen criterios judiciales que establecen que basta una sola ocasión para que se considere que una persona  facilita bebidas alcohólicas por lo que se “debe sancionar esa conducta, atendiendo al principio del interés superior del niño, así como al interés del sano crecimiento de los niños y adolescentes que tiene la sociedad y los convenios internacionales”.

Debemos ponerle un alto a este fenómeno social. El Consejo Nacional contra las Adicciones ha alertado sobre la afectación al sistema nervioso central por el consumo de alcohol entre los menores, pues el proceso de maduración finaliza hasta los 21 años; además que la principal causa de muerte en los jóvenes se derivan del consumo del alcohol.

Dejemos de facilitar alcohol a los menores de edad, no esperemos a que suceda algo para darnos cuenta que estamos cometiendo un delito y haciéndoles un daño irreparable.

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