En Malasia, tras el fracaso de las penas convencionales, se decidió imponer penas que en otros sistemas legales se consideran infamantes, para ver si así logran terminar con los robos.

 

Se trata de vestir a los delincuentes que sean detenidos por robo con unas camisetas que digan “Soy un ladrón” mientras barren las calles de las ciudades. Con ello la policía confía en detener el incremento de robos callejeros que han detectado en sus ciudades.

 

La imposición de este tipo de penas no es algo nuevo. En Tailandia en el 2007 se empezó a sancionar a los policías que cometieran faltas leves como estacionar en lugares prohibidos, faltar al trabajo sin permiso o verse implicados en una pelea, llevando un gran brazalete rosado y brillante de Hello Kitty y a sobrellevar el castigo sin comentar con nadie, afrontando las consecuencias de sus acciones como un hombre. Lo que no se supo es si a las mujeres policías les ponían un brazalete de Godzilla o si a ellas les siguieron aplicando las penas convencionales.

 

Fuente El Universal y El Mundo.es

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